Cuando la perra Rike llegó al refugio Tierhilfe Franken, en Alemania, ya no era más que la sombra de lo que un día fue.
Con 12 años de edad, la perra fue hallada extremadamente delgada, debilitada y marcada por el dolor.
Incapaz de caminar por sí sola, tuvo que ser llevada en brazos por sus rescatistas. Sin embargo, su mirada y un leve movimiento de cola lo decían todo: Rike aún no ha perdido la esperanza.
Un rescate in extremis
La pesadilla de Rike duró años. Vivía en un entorno marcado por graves dificultades personales, donde las personas con las que vivía sufrían de alcoholismo. Durante mucho tiempo, Rike fue ignorada y abandonada a su suerte.
Tras grandes esfuerzos y mucha persuasión, logró convencer a la familia para que los llevaran al refugio.
El diagnóstico de Rike
Los primeros exámenes veterinarios revelaron la magnitud del sufrimiento: Rike padece una grave displasia bilateral de cadera.
Actualmente, está recibiendo los cuidados necesarios para recuperar fuerzas, pero todo apunta a que será necesaria una intervención quirúrgica para aliviar sus dolores y mejorar su calidad de vida.
A pesar de todo: un corazón de oro
Lo que más ha conmovido al equipo de Tierhilfe Franken es, sin embargo, el carácter de Rike. A pesar de años de abandono y sufrimiento, no ha perdido la confianza en el ser humano.
"Rike es una perra increíblemente dulce, cariñosa y agradecida", explican los cuidadores. El animal disfruta intensamente de cada caricia, se muestra tranquila durante los trayectos en coche y busca constantemente el contacto humano.
Ahora, el refugio busca personas dispuestas a ofrecerle amor, estabilidad y cuidados. El objetivo es que Rike pueda disfrutar de un final de vida digno, algo que, como señalan desde el equipo, se ha ganado con creces.