En los Centros de Salud Mental Infantil y Juvenil de Vilanova i la Geltrú y Granollers, durante los últimos meses ha ocurrido algo poco habitual: perros entrenados han empezado a formar parte de las sesiones terapéuticas.
No como una visita puntual, sino como una herramienta integrada dentro del tratamiento psicológico de adolescentes con dificultades emocionales.
Un apoyo diferente dentro de la terapia psicológica
El programa, impulsado por Purina junto al Centro de Terapias Asistidas con Canes (CTAC), ha permitido que 43 jóvenes participen en sesiones de Terapia Asistida con Perros, un enfoque que utiliza la interacción con animales para facilitar la expresión emocional, reducir la ansiedad y generar un entorno más seguro y relajado.
La iniciativa se ha desarrollado dentro del marco de la terapia dialéctico-conductual (DBT), un tipo de tratamiento psicológico que ayuda a manejar emociones intensas, mejorar las relaciones sociales y responder de forma más equilibrada ante situaciones difíciles.
Cómo funciona la terapia asistida con perros
En este caso, la terapia se ha adaptado al formato grupal y se ha combinado con la presencia de perros especialmente adiestrados para intervenciones asistidas.
Todo el proceso ha estado supervisado por un especialista en terapia asistida con animales y por los equipos clínicos de salud mental, garantizando la seguridad y el rigor terapéutico.
La presencia de los perros ha servido como puente emocional: facilita la participación, reduce resistencias y ayuda a que los adolescentes se sientan más cómodos en un espacio que, para muchos, resulta complejo.
Beneficios observados durante el programa
El trabajo terapéutico se ha estructurado en cinco grandes bloques:
Autoconocimiento y autoestima.
Relaciones interpersonales.
Gestión emocional y control de impulsos.
Tolerancia a la frustración.
Integración y cierre del proceso.
A lo largo de las sesiones, los equipos profesionales han observado mejoras significativas en aspectos clave para el bienestar de los adolescentes, como:
Mayor implicación y participación activa en las sesiones.
Más facilidad para expresar emociones de forma espontánea.
Aumento de la autoestima y del reconocimiento de logros personales.
Mejor regulación emocional ante conflictos y frustraciones.
Más empatía, respeto y cooperación dentro del grupo.
Refuerzo del vínculo terapéutico y sensación de seguridad.
Según explica Elisenda Saperas, veterinaria y responsable de comunicación de Purina,
hemos visto cómo los perros pueden actuar como facilitadores emocionales, ayudando a que los adolescentes se expresen, participen y se sientan seguros en espacios que, a veces, les resultan difíciles. Este tipo de iniciativas forman parte de nuestro compromiso por contribuir al bienestar de las personas a través del vínculo humano-animal".
El compromiso de Purina con la terapia asistida con animales
Este programa se suma a otras iniciativas impulsadas por Purina en hospitales como el Hospital Clínic y Sant Joan de Déu en Barcelona, o el Hospital Niño Jesús en Madrid.
Hace un año, la compañía lanzó la Alianza Purina Terapia Animal, una red pensada para formar a profesionales sanitarios, asesorar a centros y crear comunidad entre quienes ya trabajan con terapias asistidas con animales.
Las Intervenciones Asistidas con Perros (IAP) se aplican actualmente en hospitales, centros de rehabilitación y otros entornos clínicos, siempre adaptándose a las necesidades terapéuticas de cada paciente y con el objetivo de mejorar su calidad de vida.