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Sale a pasear con su perro por la playa y acaba en el veterinario: la familia aún está en shock

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A la izquierda, radiografía del final de la historia. A la derecha, perro y humano en la playa

© Wamiz - Mimadeo/Shutterstock

¡Mucho cuidado! Las costas de nuestro país están plagadas de peligros que ponen a los perros en el limbo. Es decir, entre la vida y la muerte. 

Por José Manuel Cano

Publicado el 15/3/21 12:08

Un agradable paseo por la playa con su perro se convirtió de repente en una pesadilla para Elena Morilla, la dueña de un pequeñín llamado Mango que vivió un episodio de lo más desagradable por culpa de algo que puedes encontrar en cualquier costa.

El suceso que hoy reportamos tuvo lugar el pasado sábado 13 de marzo en la localidad gaditana de Caños de Meca y todo se precipitó durante un placentero paseo mañanero por la playa. 

¡Cuidado con los cebos de los pescadores!

Ya sabemos que los perros son glotones por naturaleza y es por ello que hay que estar extremadamente atentos cuando paseamos con ellos junto a cañas de pescar y los útiles varios de los pescadores. 

En este caso, Mango aprovechó un pequeño descuido de su dueña para acercarse al maletín de un pescador que tenía clavada su caña en la orilla y, sin margen de reacción, se comió uno de los cebos que el hombre guardaba para utilizar posteriormente. 

La mala suerte fue que el cebo estaba enganchado a un anzuelo que el perro se tragó de forma inmediata, poniendo en máximo peligro su vida automáticamente. 

El pequeño Mango después de haberse tragado un anzuelo ©José Manuel Cano Wamiz

Nunca tirar del hilo

La reacción más instintiva habría sido tirar del hilo que sobresalía de su boca para intentar extraerle el anzuelo, pero este habría sido un error fatal ya que a buen seguro le habría producido un desgarro interno muy importante. 

Por suerte, su dueña tuvo la sangre fría suficiente como para no hacer nada y llevar directamente a su perro al Hospital Veterinario Costa de la Luz, en la localidad vecina de Conil.

Allí examinaron al perro y, tras realizarle una primera radiografía, comprobaron que, efectivamente, un anzuelo avanzaba por su aparato digestivo, afortunadamente sin causarle ningún daño interno al animal. No obstante, su vida seguía corriendo un serio peligro. 

En la radiografía se aprecia cómo el anzuelo avanza por su aparato digestivo ©Hospital Veterinario Costa de la Luz

Claudia Fernández, la veterinaria que atendió a Mango, optó por dejar al perro en observación durante 48 horas prescribiendo una dieta consistente agua abundante y espárragos blancos. 

Esta planta herbácea favorece el tránsito digestivo y ayuda a que el anzuelo haga un recorrido natural por el interior con menor riesgo de desgarro interno puesto que sus fibras 'envuelven' de alguna forma al objeto cortante. 

El anzuelo superó sin causar daños el intestino delgado, lo cual trajo mucha tranquilidad para todos © Hospital Veterinario Costa de la Luz

La radiografía posterior resultó satisfactoria puesto que se apreciaba cómo el anzuelo avanzaba sin causar daños mientras que el perro se encontraba aparentemente bien, como de costumbre, alegre y juguetón. 

De lo contrario, la veterinaria ya había advertido que se vería obligada a intervenir quirúrgicamente para extraer el anzuelo de forma manual en una operación de urgencia de lo más invasiva y arriesgada

Elena Morilla pasó dos días de incertidumbre sabiendo que su perro tenía un anzuelo en su interior ©José Manuel Cano Wamiz

Por suerte, la historia que hoy reportamos tuvo un final feliz puesto que el pequeño Mango terminó expulsando naturalmente el anzuelo dos días después tras muchas horas de máxima incertidumbre y preocupación. 

Tanto la veterinaria como la dueña del perro han querido dar voz a su caso para concienciar a otras personas y evitar que este tipo de incidentes tan comunes no vuelvan a ocurrir.