En enero de 2020, un perro llamado Cognac se fue de casa y nunca volvió. Desde que conoció la terrible noticia; su cuidador, Ralph Johnson, no volvió a levantar cabeza.
Destrozado y con lágrimas en los ojos, Johnson recorrió todos los barrios de Sacramento (California) con la esperanza de volver a reunirse con su mejor amigo.
Una triste pérdida
Tras varios días de intensa búsqueda, el hombre recibió un duro golpe. Vio a su perro tirado a un lado de la carretera. Todo parecía indicar que Cognac había sido atropellado por un coche. Por desgracia, el animal no sobrevivió al accidente.
Con el corazón partido en mil pedazos, Johnson llevó a su amado Cognac a un refugio para que fuera incinerado.
Pero la vida le tenía una sorpresa reservada que cambió por completo su vida.
Una llamada telefónica desde el más allá
Días después de la incineración del perro, Johnson recibió una llamada inesperada del refugio de animales de Front Street. La persona que estaba al otro lado del teléfono afirmaba haber encontrado a Cognac.
Al parecer, el perro encontrado al borde de la carretera no era el suyo. Mientras Johnson lloraba su pérdida, el personal del refugio encontró a su perro y lo identificó gracias a su chip.
Incrédulo, Johnson fue al refugio para asegurarse de que los rescatadores tenían razón. En cuanto Cognac lo vio, corrió hacia él y se lanzó a sus brazos. El hombre ya no tenía dudas. Resultó que había incinerado y enterrado a otro perro.
"Le abracé y pensé que todo el refugio iba a estallar en aplausos", añadió a medios locales.