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Cómo bañar a un gato y no morir en el intento

Bañar a un gato de manera sencilla advice
© Shutterstock

Bañar a un gato puede convertirse en una gran odisea y es que seguro que ha llegado a tus oídos el poco placer que sienten los gatos al estar en contacto con el agua. Porque aunque el gato ya sea un animal muy pulcro y lleve a raya su higiene personal, alguna vez deberás bañar a tu felino. ¿Crees que es imposible hacerlo desde casa sin dejar el baño como una piscina? Sigue leyendo, qué te explicamos cómo bañar a un gato de la manera más fácil.

Por Bosch Maica

Bañar a un gato: qué necesitas

Que a los gatos no les gusta el agua no es nada nuevo, por lo que en tu idea de aprender cómo bañar a un gato con éxito pueden surgirle algunos contratiempos.

Cuando te metas con el gato en el baño ya no tendrás escapatoria alguna, ni el animal tampoco. Así que lo único que puedes hacer para no perder la batalla es preparar todos los utensilios y productos necesarios para el baño. Así, una vez te pongas manos a la obra lo tendrás todo a mano.

Para bañar gatos necesitarás:

  • Un ambiente cálido en el baño. Cierra la puerta para que el mismo vapor del agua caldee la estancia.

  • Un barreño o algo similar para llenarlo de agua y meter allí al gato. Así ahorramos agua, ya que llenar la bañera sería una locura y, además, es demasiada cantidad de agua para el gato y se acabaría estresando mucho.

  • Toallas, muchas.

  • Un vaso para echar el agua por encima del gato.

  • Ungüento para que los ojos queden protegidos y no sufran con el jabón.

  • Champú especial para gatos.

  • Gasas para secar y limpiar los oídos del animal.

  • Cepillo.

  • Secador.

Cuando ya lo tengas todo preparado, es hora de empezar. ¿Listos?

Cómo bañar a un gato paso a paso

Para aprender cómo bañar a un gato y conseguirlo, deberás seguir las siguientes indicaciones:

  1. El cepillado es primordial para eliminar todos los pelos muertos y quitar todos esos nudos y es por donde debes empezar; sobre todo si tu gato es de pelo largo y si está en época de muda. También puedes ponerle pomada en los ojos para que no le piquen si le entra jabón.

  2. Llega el momento de llenar el barreño con agua, que no debe estar muy caliente. Prueba con tu mano para encontrar la temperatura perfecta.

  3. Para meter al gato en el agua, cógele por el lomo y también de las patas delanteras. Ahora debes introducirlo en el agua poco a poco hasta la altura del pecho más o menos. Este es un paso complicado, pues es cuando más se revuelve el animal, así que no es una mala idea ponerse un chubasquero, por si las moscas. Utiliza el vaso para que el agua llegue a todo el cuerpo.

  4. Poner música relajante o hablar con tu gato en un tono suave puede ayudar a que el animal se calme. Si ves que es imposible, que de ninguna manera se deja bañar, lo que tienes que hacer es dejarlo. Tendrás entonces que conseguir que se acostumbre, bañándolo de vez en cuando y poco a poco: un día las patas de detrás, otro día las de delante y así hasta que lo acepte del todo.

  5. Si consigues que tu gato tolere el baño, entonces ya puedes empezar a lavarle con el champú. Lo más correcto es empezar por la cabeza. Recuerda que el jabón deberás quitárselo con algún trapo húmedo ya que nunca hay que tirarles agua directamente sobre la cabeza.

  6. Cuando termines de enjabonar al gato, llena el barreño de nuevo con agua limpia. Si tienes ya dos barreños preparados con antelación, y acláralo.

  7. Si quieres también puedes utilizar acondicionadores para gato, que los hay. Sobre todo si tu gato es de pelo largo. El proceso a seguir es el mismo que con el champú.

  8. Cuando ya hayas aclarado al gato por completo, sécale bien el cuerpo con las toallas. Aprovecha también para limpiar sus oídos con gasas, nunca uses algodón pues podrían quedarse restos dentro y causar alguna infección.

  9. Por último, y si el gato no se asusta mucho con el ruido, puedes probar a secarlo del todo con el secador, controlando siempre la temperatura para no quemar su piel.

  10. Finaliza con un cepillado para que su pelo quede suave y brillante.

Si has llegado hasta el final sólo nos queda darte la enhorabuena porque no es nada fácil bañar a un gato pero el resultado vale siempre la pena.

Ahora ya cómo bañar a un gato. Nuestro último consejos es que tengas paciencia siempre, pues el gato debe acostumbrarse al agua y eso no es fácil para el animal. Sobre todo no lo fuerces, el gato podría relacionar el baño con ese sentimiento de miedo y se asustará cada vez que lo intentes. Crea un ambiente lo suficientemente relajado como par que el felino sienta que lo que va ocurrir no es nada malo.

Y tranquilo, que si se resiste al baño tan sólo debes ser persistente hasta que entienda que debe hacerlo.

Autora: Maica Bosch