Mientras jugaban cerca de su casa un sábado por la mañana, varios niños se sintieron intrigados por unos pequeños gritos que parecían venir del corazón del bosque.
Al adentrarse entre las ramas, una mancha roja les llamó la atención: un collar colgado del cuello de un perro aterrorizado e inmovilizado por una cadena firmemente cerrada.
Abandonado cruelmente
El animal, delgado y visiblemente debilitado, no tenía ni agua ni comida. Y lo que era más preocupante aún: había perdido un ojo.
Un rescate improvisado en el corazón de un bosque
Dada la ubicación del animal en pleno bosque, y ante la imposibilidad de que los servicios intervinieran de inmediato, la voluntaria tomó las riendas del rescate.
Con la ayuda de una amiga, organizó una intervención de lo más discreta, aventurándose sola en la zona boscosa para evaluar el estado del perro.
A pesar del miedo, el animal no mostró ningún signo de agresividad: únicamente parecía perdido y desorientado.
Tras ofrecerle un poco de comida, la rescatista acabó liberando al animal. Toth se lo llevó esa misma noche, a pesar de tener el refugio saturado y carecer de medios médicos para ocuparse del cánido.
Al día siguiente, solicitó la ayuda de Mardi Paws, una asociación local, para financiar los cuidados veterinarios.
En busca de una familia
Rebautizado con el nombre de Red Vern, el perro fue sometido a un examen completo y recibió sus vacunas, antibióticos y unos puntos de sutura para su herida en el ojo.
El animal se muestra muy cariñoso, busca constantemente la proximidad de los humanos y le gusta acomodarse junto a las rodillas de quienes lo rodean.
El perro continuará su tratamiento antes de unirse a su nueva familia.