En WildSide Exotic Rescue, en el oeste de Inglaterra, Lindsay McKenna buscó durante mucho tiempo la mejor forma de ayudar a George.
Llegado al santuario en 2023, este capibara nunca parecía sentirse cómodo.
Primero, lo instaló con los otros cinco capibaras en un amplio recinto con piscina y zonas de hierba, perfectas para la vida social. Pero pronto las cosas se complicaron.
"Se mostraban agresivos y todos empezaban a perseguirle", explica Lindsay McKenna al medio The Dodo.
Un capibara inusual
El equipo probó entonces otro enfoque: ponerlo con un solo capibara. Pero otra vez, la experiencia fracasó. "Se pasaba el tiempo saltando vallas de más de metro y medio para volver al granero", recuerda la fundadora.
No era originario del Reino Unido. Había sido comprado como animal exótico siendo muy joven.
Tras la intervención de las autoridades, su antiguo propietario no pudo cumplir con sus obligaciones, y fue entonces cuando Lindsay McKenna decidió acogerlo.
Se comporta como un perro
La edad exacta de George se desconoce, pero hay algo claro: creció en una casa rodeado de perros.
"Cuando está contento, salta y corre como un perro. Le encanta ponerse patas arriba al sol, pedir caricias en la barriga… y si hay perros en el sofá, hace que se bajen para ocupar su lugar", comenta Lindsay.
Después de un año marcado por siete fugas espectaculares, el equipo tuvo que aceptar la evidencia: obligar a George a vivir en un recinto tradicional solo le generaba estrés.
Su amistad con un perro
Desde principios de 2024, George vive principalmente en el granero climatizado del refugio, libre de moverse a su antojo.
Por la mañana, a veces visita a las suricatas para recibir masajes; si no cooperan, se dirige a los mapaches, siempre dispuestos a rascarle la espalda.
Pero la mayor parte del tiempo, se le encuentra junto a Milo, un perro acogido por el refugio. "Siempre están juntos, paseando por el patio o durmiendo en el sofá. Milo es su mejor amigo", asegura Lindsay.
Aunque todos adoran su personalidad única, Lindsay McKenna confiesa cierto pesar: "Habría preferido que pudiera vivir fuera, con otros capibaras, pastando. Ha sido tan domesticado desde joven que ya no puede adaptarse a su naturaleza".
George pasará su vida en el refugio, entre baños diarios, siestas en el sofá y paseos junto a Milo. Una existencia singular, pero perfectamente adecuada para él.