Aquel lunes por la tarde, en Warstein, una localidad del oeste de Alemania, todo parecía transcurrir con normalidad.
Sin embargo, tras los muros de una de las viviendas se ocultaba una realidad impactante.
En el vecindario circulaban rumores: algunos residentes sospechaban que en la casa había una plantación de droga en la que se cultivaba cannabis, pero la verdad resultó ser mucho más triste.
Un perro rebuscando en la basura
Alrededor de las 17 h 00, la policía de Warstein recibió una llamada de emergencia.
Los agentes acudieron de inmediato al lugar. En un primer momento, se pensó que podría tratarse de un perro abandonado o perdido.
Huido por una ventana rota
Cuando los agentes se aproximaron, el perro reaccionó con pánico, en un claro gesto de defensa provocado por el miedo. Acto seguido, huyó desesperadamente y se introdujo de nuevo en la vivienda a través de una ventana rota.
En ese momento, los policías llamaron al timbre y golpearon la puerta principal, pero no obtuvieron respuesta.
Al no poder descartar una situación de emergencia, solicitaron la intervención de los bomberos, que forzaron la entrada.
Una mirada al abismo
Al abrir la puerta, no había ninguna plantación de cannabis ni indicios de actividad sospechosa. En su lugar, encontraron una vivienda repleta de basura y un escenario de abandono y suciedad extrema.
En medio de ese caos, localizaron de nuevo al perro. En la vivienda también vivían cuatro roedores domésticos en un estado de salud alarmante y varios gatos en condiciones insalubres.

Un montón de miseria
Para poder llevarse al perro, fue necesario sedarlo. Una vez en el refugio de Lippstadt, se descubrió que Max, como lo llamaron, era en realidad un mestizo de labrador.
Al despertar de la anestesia, Max se mostró muy asustado y tembloroso. Durante unos veinte minutos, los cuidadores le hablaron con calma hasta que finalmente aceptó ponerse la correa. No mostró signos de agresividad, más bien una profunda inseguridad.
¿De quién es el perro?
La investigación se centró entonces en un posible delito contra la ley de protección animal contra las personas que residían en la casa.
Por el momento, Max ha comenzado su recuperación en el refugio.