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Bomberos abren una puerta

Bomberos en una misión de rescate.

© KI / Canva

Los vecinos sospechan que esconden una plantación de droga: pero lo que ven dentro de la casa conmociona a todos

Por Luis Piqueras Ferriz Redactor | Traductor

Publicado el

Cuando los bomberos y la policía irrumpieron en la casa para incautar una plantación de cannabis, se encontraron con una escena completamente diferente.

Aquel lunes por la tarde, en Warstein, una localidad del oeste de Alemania, todo parecía transcurrir con normalidad. 

Sin embargo, tras los muros de una de las viviendas se ocultaba una realidad impactante.

En el vecindario circulaban rumores: algunos residentes sospechaban que en la casa había una plantación de droga en la que se cultivaba cannabis, pero la verdad resultó ser mucho más triste.

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Un perro rebuscando en la basura

Alrededor de las 17 h 00, la policía de Warstein recibió una llamada de emergencia. 

Un perro, poco más que piel y huesos, estaba rebuscando comida en un contenedor de basura volcado. Según el informe, el animal estaba visiblemente descuidado y extremadamente delgado.

Los agentes acudieron de inmediato al lugar. En un primer momento, se pensó que podría tratarse de un perro abandonado o perdido.

Huido por una ventana rota

Cuando los agentes se aproximaron, el perro reaccionó con pánico, en un claro gesto de defensa provocado por el miedo. Acto seguido, huyó desesperadamente y se introdujo de nuevo en la vivienda a través de una ventana rota. 

En ese momento, los policías llamaron al timbre y golpearon la puerta principal, pero no obtuvieron respuesta. 

Al no poder descartar una situación de emergencia, solicitaron la intervención de los bomberos, que forzaron la entrada

Una mirada al abismo

Al abrir la puerta, no había ninguna plantación de cannabis ni indicios de actividad sospechosa. En su lugar, encontraron una vivienda repleta de basura y un escenario de abandono y suciedad extrema.

En medio de ese caos, localizaron de nuevo al perro. En la vivienda también vivían cuatro roedores domésticos en un estado de salud alarmante y varios gatos en condiciones insalubres.

Warstein: Perro abandonado rescatado
Max está a salvo. © Refugio de Lippstadt

Un montón de miseria

Para poder llevarse al perro, fue necesario sedarlo. Una vez en el refugio de Lippstadt, se descubrió que Max, como lo llamaron, era en realidad un mestizo de labrador.

 Allí, se confirmó la gravedad de su estado: se trataba de un macho de tamaño mediano y de 18,3 kilos, unos 5 kilos menos de su peso ideal. 

Al despertar de la anestesia, Max se mostró muy asustado y tembloroso. Durante unos veinte minutos, los cuidadores le hablaron con calma hasta que finalmente aceptó ponerse la correa. No mostró signos de agresividad, más bien una profunda inseguridad.

¿De quién es el perro?

La investigación se centró entonces en un posible delito contra la ley de protección animal contra las personas que residían en la casa. 

Por el momento, Max ha comenzado su recuperación en el refugio.

Traducido desde Wamiz DE
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