En estos momentos, Joely Eaton, madre de dos hijos, desearía estar muy lejos. Cuando recibió la factura del veterinario por un importe de casi 9 500 euros por los cuidados de Buddy, el querido perro de la familia, supo que tenía que tomar una difícil decisión.
Todo comenzó el pasado mes de octubre, cuando Buddy, de ocho años, empezó a cojear. Joely lo llevó al veterinario pensando que podría haberse hecho daño. El diagnóstico la dejó sin palabras: Buddy tenía un tumor en el hueso.
Su perro tiene cáncer
El veterinario le aconsejó sacrificar a Buddy, pero Joely aún no estaba preparada para rendirse y pidió una segunda opinión.
Allí recibió una noticia esperanzadora: ¡el cáncer aún no se había extendido a los pulmones!
Las facturas se acumulan
Para prolongar la vida de Buddy, se recomendó la amputación de la pata afectada y seis sesiones de quimioterapia, cada una con un coste aproximado de 800 euros.
Ahora, sin embargo, la familia se enfrenta al golpe económico.
Pero la reacción de sus hijos, de siete y diez años, fue inesperada. Al enterarse de que este año no habría cena de Navidad ni regalos, los niños no mostraron preocupación, al contrario: se alegraron de poder pasar otra Navidad junto a Buddy.
¡Ningún regalo podría reemplazar la compañía de su fiel amigo!