Las imágenes grabadas en enero por la esquiadora española Ares Masip recogen el instante en el que la nieve cede bajo sus esquís en el Pic de l’Hortell.
El desprendimiento hizo que tanto ella como su perro, Cim, fueran arrastrados ladera abajo.
Pillados por sorpresa
Masip esquiaba junto a Cim cuando la pendiente comenzó a colapsar de forma repentina. Según explicó, la situación cambió en apenas unos segundos.
En las imágenes se escucha a la esquiadora gritar desesperadamente el nombre de su perro mientras el terreno empieza a moverse, dejando patente el miedo y la confusión del momento.
El riesgo cero no existe
Aunque ambos resultaron ilesos, Masip subrayó que el incidente supone una lección para quienes se adentran en la montaña. Insistió en que, aunque se tomen todas las precauciones posibles para reducir los riesgos, el riesgo cero no existe.
Su testimonio actúa como un claro recordatorio de que, en lugares como Andorra, incluso los esquiadores con experiencia pueden enfrentarse a peligros repentinos e imprevisibles.