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Un perro sentado delante de una tumba en un cementerio

Un perro sentado delante de una tumba en un cementerio.

© Mason County Animal Shelter / Facebook

"Pensábamos que estaba de luto por su dueño": la increíble verdad detrás del perro sentado sobre una tumba

Por Luis Piqueras Ferriz Redactor | Traductor

Publicado el

En este cementerio de Kentucky, un perro callejero conmovió a todos los que se cruzaron en su camino: el animal se negaba a abandonar la lápida.

A principios de enero, un perro de orejas caídas fue visto deambulando por un cementerio del norte de Kentucky, en Estados Unidos. A primera vista, no se trataba de nada fuera de lo común. 

Sin embargo, había un detalle que no pasó desapercibido: el animal se detenía una y otra vez frente a la misma lápida.

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No se separa de la lápida

En la lápida figuraba el nombre de Kenneth G. Bramel (1945-2025). 

El perro estaba sentado allí con calma, como si esperara a alguien. Pero cada vez que un visitante intentaba acercarse, salía corriendo hacia el otro extremo del amplio recinto, de más de 35 hectáreas.

Este comportamiento del can se repitió durante dos días consecutivos.

Un perro desconfiado

Ante la situación, un transeúnte decidió avisar a Rick Buttery, director del refugio y agente de control animal del Mason County Animal Shelter. Al llegar al lugar, intentó establecer contacto con el perro, pero el animal se mostró esquivo.

"Se mostró muy desconfiado, así que me sentaba en el suelo y le lanzaba premios", explica Buttery. 

El perro llevaba collar, pero no tenía ninguna placa identificativa. Para evitar que se marchara, le dejaron comida cerca de la tumba junto a la que solía quedarse. Durante varios días, Rick Buttery y su asistente se turnaron para intentar ganarse su confianza, sin éxito.

"Se acercaba lo justo para coger el premio, pero al menor movimiento retrocedía de golpe y empezaba a ladrar", relata.

La pista del "perro en duelo"

Rick Buttery acabó publicando una foto del perro sentado junto a la lápida en Facebook. 

Las reacciones no tardaron en llegar. Muchos usuarios se preguntaron si el animal acudía allí para reencontrarse simbólicamente con la tumba de su antigua familia. La idea conmovió a muchos, aunque pronto fue matizada.

Carrie Silvey Watson, sobrina de Kenneth G. Bramel, intervino para aclarar que su tío nunca tuvo ningún animal.

Tras varios intentos fallidos, finalmente fue un paseante quien consiguió capturar al animal callejero. 

El perro no llevaba microchip y nadie se presentó para reclamarlo. Tampoco se pudo establecer ningún vínculo real con la tumba. En el refugio decidieron ponerle el nombre de Peanut.

Por ahora, su historia sigue siendo un misterio.

Traducido desde Wamiz FR
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