La llegada a meta en el estadio olímpico de esquí de fondo de Tesero, en Italia, suele ser un ejercicio extremo de resistencia.
Para la esquiadora croata, Tena Hadzic, ese esfuerzo final estuvo marcado hace unos días por una escena completamente inesperada.
En plena pista, apareció un animal de gran tamaño, gris, que avanzaba entre las deportistas. Durante unos instantes, todo apuntaba a lo impensable: parecía un lobo.
"Pensé que estaba alucinando"
La dureza del esfuerzo le hizo dudar de sus propios sentidos. "Al principio creí que era un lobo y que mi cerebro me estaba jugando una mala pasada", explicó.
Un perro muy especial
El intruso tenía nombre propio: Nazgul, un perro lobo checoslovaco de dos años que, durante unos minutos, descolocó a atletas, al público y a los espectadores en televisión.
Su nombre, inspirado en los espectros de El Señor de los Anillos, pareció encajar con su aparición casi fantasmagórica en uno de los momentos más tensos de la competición.
La historia de Nazgul
Nazgul se había quedado solo en casa y, fiel a su fama de escapista, consiguió abrir dos puertas por sí mismo antes de huir en dirección al estadio olímpico.
Una imagen para la historia
En la recta final, Nazgul corrió junto a la griega Konstantina Charalampidou y la propia Hadzic, protagonizando una insólita carrera paralela entre humanas y animal.
El perro incluso cruzó la línea de meta y fue registrado por el sistema oficial de cronometraje.

El jefe de pista, Michel Rainer, logró capturarlo, aunque Nazgul volvió a escaparse poco después. Finalmente, lograron llevarlo a un pueblo cercano.
Para Charalampidou, el perro fue casi un talismán: "Gracias a él, ahora soy famosa".
Para Tena Hadzic, en cambio, aquel sprint quedará en la memoria como el más angustioso de su carrera deportiva.