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Encuentran un perro atado en una estación de tren junto a su maleta, lo que había en su interior te romperá el corazón

Perro abandonado con su maleta
© Scottish Society for the Prevention of Cruelty to Animals (Scottish SPCA)

Esta es la historia de Kai, un pequeño perro que fue abandonado la pasada Navidad en Gran Bretaña y cuyo relato conmovió al país.

Por Ismael G. Cabral, 11 feb. 2019

Kai fue encontrado días después de Navidad en una estación de tren en Escocia. Estaba totalmente abandonado a su suerte. Para asegurarse de que no huyera lo habían dejado sujeto firmemente con una correa. Junto a él, una maleta.

Un abandono que hizo llorar a mucha gente

Cuando integrantes de una cercana Sociedad Protectora de Animales llegaron a donde estaba lo primero que hicieron fue abrir la maleta que estaba a su lado para ver el contenido. Lo que encontraron fueron las cosas del pequeño Kai, algunos juguetes, comida, un cuenco de agua y un cojín. Luego observaron que el desdichado animal no se encontraba en buenas condiciones. Las señales del maltrato físico que había padecido eran evidentes. Por fortuna, el animal tenía chip y así fue como dieron con su nombre y otra información importante.

Buscaron a su antiguo dueño

Abandonar un animal en Escocia es considerado un grave delito. Por lo tanto, los rescatadores de Kai buscaron a su dueño para que su tropelía no quedase impune. Desafortunadamente, el propietario cuyo nombre figuraba en el registro de Kai fue un ‘dueño’ anterior que lo había vendido en 2013.

Sin embargo las pesquisas permitieron conocer exactamente la historia. El comprador de Kai intentó venderle en una página web. Una mujer contactó con él interesada en el animal. Sin embargo cuando quedó en la estación con la interesada para cerrar la venta esta descubrió que Kai no era el perro que había visto en las fotos. Y comprobó que, además, estaba enfermo. La desdicha del pobre animal no quedó ahí. La mujer, que ya había pagado por él, decidió marcharse sin prestarle ayuda y lo ató en la estación indicando a una persona de seguridad que preguntó por la situación que el perro no era suyo.

Un nuevo comienzo

Con la ayuda de la Sociedad Protectora, Kai recibió la atención necesaria y fue operado del párpado. Como su historia fue muy difundida en redes sociales muchas personas realizaron donaciones para ayudarle y otras tantas se presentaron voluntarias para darle un hogar. Finalmente Ian Russell, de 52 años, le abrió las puertas de su casa. Y, al parecer, es el mejor amigo humano que por fin ha podido encontrar el bueno de Kai. ¡Se lo merece!