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Las mejores técnicas para poner el bozal a mi perro

Cómo ponerle el bozal a mi perro advice © Shutterstock

Utilizar el bozal con nuestro perro, ya sea por un problema de comportamiento o porque pertenezca al grupo de razas que deben llevarlo obligatoriamente, puede resultar algo tedioso al principio. Aunque parezca una batalla perdida que nuestro perro acepte el bozal, existen una serie de trucos que pueden hacer el proceso más fácil y, con un poco de paciencia, seguro veremos resultados. Descubre con Wamiz cómo poner bozal a mi perro. 

Por Rodríguez Yanira

Elegir el tipo de bozal: el primer paso

Elegir el bozal correcto es primordial. Hay distintos tipos en el mercado y no todos están recomendados para todas las situaciones. Algunos de ellos son:

Bozal de nylon

Se trata de un bozal de tela o nylon que abraza todo el hocico del perro impidiendo que abra la boca y, por ende, ya no sólo impide la mordida, sino que tampoco puede jadear o beber. Este tipo de bozales se indican para momentos puntuales como la visita al veterinario o a la peluquería.

Bozal de cesta

Puede estar confeccionado con distintos materiales como cuero, plástico y/o mezcla con metal. Presentan una estructura de rejilla que permite el paso del aire. Con estos bozales los perros pueden jadear y beber por lo que están indicados para el uso diario. También encontramos bozales con la misma estructura pero diseñados para perros braquiocefálicos (perros de hocico chato como bulldogs, bóxer, etc.)

Bozal halti

Estos bozales son más una herramienta de adiestramiento que un bozal. Se trata de una cinta de nylon colocada en la base del hocico y por detrás de la nuca, que cuentan con la arandela de la correa justo debajo de la mandíbula. Funciona de la siguiente forma, cuando el perro da un tirón durante el paseo, le hacemos girar la cabeza hacia nosotros por lo que le es difícil avanzar. Este bozal no impide la mordida por lo que no es apto para perros reactivos o perros PPP (perros considerados de razas potencialmente peligrosas)

Asociar el bozal con algo positivo

Para saber cómo poner el bozal a un perro debemos tener esta idea muy clara. Si nuestro perro va a necesitar llevar bozal de forma rutinaria, no podemos crear una situación de conflicto cada vez que se lo pongamos.  Poner el bozal a mi perro de la forma correcta, será un proceso laborioso, pero no imposible.

Muestra el objeto que le asusta

Si tu perro no está familiarizado con el bozal, no se lo coloques directamente, enséñaselo para que lo observe y lo huela antes de hacer nada. Nunca seas brusco y le obligues a ponerse el bozal ya que, de esta forma, jamás logrará aceptarlo. 

Empieza en casa

Es recomendable que primero practiques en casa, ya que es un entorno que conoce y le transmite seguridad, además evitarás los estímulos que le puedan distraer o inquietar en la calle. 

La clave es ser gradual

Debemos ser progresivos, es preferible colocarlo un periodo corto de tiempo, pero varias veces al día. Poco a poco iremos aumentando el tiempo de bozal sin que esto resulte traumático. No obstante, no debemos saturar a nuestro perro y el número de veces que practiquemos con el bozal debe ser riguroso. Es decir, no agobiarlo y no llegar al límite donde no quiera participar más porque en este punto ya se habrá convertido en algo negativo. Es suficiente con colocarlo 2 o 3 veces al día en casa, durante máximo 1 minuto. Más tarde iremos alargando los tiempos hasta que esté totalmente acostumbrado. 

Prémialo

Cada vez que coloques el bozal a un perro, sobre todo al principio, recompénsalo. Puedes darle alguna chuche o elogiarlo con caricias, el objetivo es estimularlo y que asocie el bozal con algo bueno. De esta forma, cada vez que vea el bozal lo interpretará como un premio o algo rico. 

Elimina el miedo

Si notas que tu perro se asusta cada vez que le acercas el bozal, un truco es colocar chuches dentro del bozal, en el fondo, y dejar que el perro examine. Con el tiempo el sólo tratará de sacar las golosinas, introduciendo así el hocico sin que resulte nada traumático. 

Ajústalo bien

No sólo interesa que el bozal realice su papel, sino todavía más importante, el perro debe encontrarse cómodo. Ajústalo a su medida para evitar que le apriete demasiado o le cause roce. Del mismo modo, haz que no lo lleve excesivamente suelto y no cumpla su cometido. 

Estos son algunos trucos para comenzar con el ejercicio de cómo poner el bozal de perro. Debes tener en cuenta que se trata de un proceso largo, por lo que lo más importante es que debes ser paciente. 

Tu perro puede tardar semanas en acostumbrarse y esto no debe menguar tus fuerzas. Comenzar en casa es el mejor punto de partida pero, posteriormente, la práctica debe continuar en parques y/o durante los paseos. Sin embargo debes saber que, aunque tu perro conozca el bozal y ya esté acostumbrado, suele ser un objeto que les molesta y tratan de librarse de él. 

Recuerda, prémialo siempre que utilices el bozal. Asócialo con algo positivo y nunca abuses de él, es decir, utilízalo sólo cuando sea necesario. ¡Esperamos haberte ayudado!