Noticias :
wamiz-v3_1

Publicidad

Mi gato araña a los niños: maneras de evitarlo

gato con bebé y madre advice
© Shutterstock

Vienen familiares con niños de visita a casa y tu gato se comporta de una manera extraña a la que no estás acostumbrado e incluso se muestra hostil con los pequeños, pudiendo llegar a bufarles e incluso a arañarles. Si tu gato araña a los niños, existe un problema de comportamiento y comunicación entre ambos. 

Por Roberto Herrero

¿Tu gato araña a los niños? Mantén la calma

Si tu gato araña a los niños; debes estar tranquilo porque este gesto es algo normal, y en Wamiz te explicamos cómo controlarlo. Tu gato se porta perfectamente en casa. Casi no hay conductas que corregirle cuando estáis todos los miembros de la familia (adultos) en casa. Usa su arena de modo correcto, no araña los sofás porque ha seguido nuestros consejos ni tampoco tira cosas al suelo.

Pero claro, no todo podía ser perfecto. Toda esta tranquilidad se ve truncada cuando aparecen en casa esos familiares que tienen niños pequeños, sobre todo en la franja que va de los tres a los diez o doce años. Los niños de estas edades son tremendamente activos, incansables, y sienten una devoción y una atracción increíble hacia los animales. Y esto, evidentemente, es algo para lo que un gato no está preparado. No recuerdas cuándo fue la última vez que te bufó y apenas le gusta esconderse, ya lo sabemos. Pero en esa tarde de merienda familiar todos los esquemas se rompen tal y como te mostramos en este vídeo. 

 

Evidentemente, hay que encontrar un balance entre el bienestar del animal y la curiosidad de los niños, que querrán estar continuamente en contacto con él. Quizá al principio el animal sí pueda mostrarse receptivo ante los juegos, consulta aquí los mejores para tu gato, planteados, pero su paciencia es mucho más limitada que la de los pequeños, que no llegarán a cansarse nunca.

Todo comienza por unas reglas claras que los niños deben conocer y acatar. Pueden acercarse al gato y jugar con él, pero cuando este demuestre que ya se está cansando (y lo hará), es el momento de pasar a entretenerse con otra cosa.

Recuerda: los gatos no están preparados para enfrentarse a los niños activos. 

Consejos para que tu gato no arañe al niño

1. Un gato no es un juguete

A menudo en este tipo de reuniones nos enfrascamos en conversaciones muy interesantes, que restan atención a los pequeños, que ven en nuestro gato la diversión perfecta para pasar la tarde. Pueden llegar a tirarle del rabo, a meterse debajo de la cama cuando se haya escondido y es precisamente ahí cuando podrían venir los problemas.

El gato es un animal muy especial, que solo jugará cuando a él le apetezca y no conviene forzarle más de lo necesario. Cuando el gato se canse de jugar con el niño, es muy probable que se esconda en lugares en los que él se sienta seguro. Este lugar suele ser, indefectiblemente, bajo la cama, donde tendrá cubiertos al menos cuatro de cinco flancos. Pero esto no será impedimento para que los niños le sigan persiguiendo, ya que si un felino es un animal curioso por naturaleza, el niño lo es aún más.

Si el animal está ahí es porque desea estar tranquilo y no quiere ser molestado. Si se traspasa esta línea será inevitable que vengan los bufidos y quizá los zarpazos, porque el animal se sentirá atacado y acorralado, aunque el niño solo quiera jugar. Igual tu gato jamás haya sacado las garras, pero en situaciones como esta la reacción suele ser la misma.

2. Hay que supervisar siempre la manera en la que el niño juega con el gato

Quizás por cosas como esta se hayan perpetuado tópicos como el que dice que los felinos son muy traicioneros. Y es que no se cuenta la coyuntura completa que rodea al hecho en sí de un hipotético ataque (para defenderse de una teórica agresión).

Por esto el dueño del gato debe estar muy pendientes de los juegos de los niños con la mascota, ya que suelen producir en él un estrés al que no están acostumbrados. El responsable del gato y los padres del niño deben supervisar la manera de jugar en todo momento y enseñar a los pequeños que un gato no es como un perro. El gato es el que marca el ritmo del juego y se jugará hasta que él diga lo contrario.

Esto lo manifestará de manera evidente, dejando el terreno de juego y retirándose a un lugar mucho más tranquilo. Los niños tendrán que comprender lo último mientras que sus padres deben ofrecerle otro entretenimiento hasta que el gato quiera volver a interactuar con el pequeño.

Seguro que antes de que te des cuenta, tu gato ya ha salido de su escondite y le apetece volver a jugar un poco. Simplemente hay que asumir que nuestro querido gato es el delantero estrella y a la vez el árbitro de nuestro partido. Si tenemos esto claro, no tendremos ningún problema.

Lea también