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¿Cómo puedo saber si mi gato tiene mal las orejas?

gatito enfermedad orejas advice
© Pixabay

Las patologías de oído en los gatos son problemas de lo más frecuentes. A lo largo de su vida, un gato puede encontrarse con distintas afecciones que afectan directamente a sus orejas. Y son muy molestas. 

Por Jose Manuel Cano

Si el gato se rasca y agita la cabeza en repetidas ocasiones, si su oreja huele mal o aprecias cantidades importantes de sustancia cerosa o pus, es evidente que tiene un problema en el oído. En Wamiz, tenemos ocasión de hablar con un experto en la materia, el veterinario José Javier González, del Centro Veterinario Vet&Vet, que nos apunta algunas claves para conocer más sobre estas molestas dolencias. El sentido del oído en el gato es una herramienta indispensable para su percepción del entorno y supervivencia, por lo que es vital estar atento y acudir a un especialista ante las más mínimas señales.

¿Y qué señales son estas?

Ya hemos visto que el signo primario es un rascado frecuente de su oreja, pero hay otras como un olor desagradable de la misma, sacudidas constantes, pérdidas de equilibrio o presencia de sangre, costras o cerumen en exceso. "Hay que acudir al veterinario. Es el profesional quien está cualificado para poder valorar el conducto auditivo adecuadamente, tomar muestras y tratar un oído enfermo", apunta González. Las enfermedades del oído felino tienen distintos orígenes y signos. Es fundamental aprender a reconocerlas para saber a qué atenernos y no poner en riesgo ni la audición ni el equilibrio de tu gato.

Las principales enfermedades

Debemos hacer una distinción entre las dolencias que se producen en el oído externo, las del oído medio y las del interno. El oído y las orejas pueden sufrir diversas afecciones, desmejorando esta capacidad y poniendo en peligro la salud del felino. Cuando se trata de la zona exterior, normalmente hablamos de hematomas, heridas o quemaduras por culpa del sol.

  • Hematomas: Son ampollas llenas de sangre por la rotura de un pequeño vaso sanguíneo que provoca una hemorragia entre la piel y el cartílago. Aparecen normalmente en la zona cóncava interna del oído a causa de un rascado fuerte provocado por un intenso picor por culpa de hongos, parásitos...

  • Heridas: La mayoría ocurren por mordiscos de otros felinos. Si se infectan, es necesario recurrir a los antibióticos.

  • Quemaduras solares o dermatitis: Se da mayormente en gatos de pelaje blanco o muy claros de piel que se exponen al sol y aquellos cuyos niveles de melanina en el pelaje son reducidos. Las orejas se enrojecen y después se descaman. Con el paso del tiempo, aparecen úlceras y costras, pudiéndose desarrollar, en casos graves, incluso tumores malignos.

oreja-gato Las orejas se le pueden enrojecer y descamar por culpa de las quemaduras solares

Pixabay

"Teniendo en cuenta que el primer paso siempre debe ser acudir al veterinario, una vez aclarado esto, lo que un propietario puede hacer es valorar el pabellón auricular externo y, si el gato presenta rascados continuados, signos de irritación o exceso de secreción en el pabellón, antes de tratar por uno mismo deberá acudir a su veterinario para que le realice su debido examen", nos recuerda José Javier González, que igualmente nos apunta otras posibles dolencias. El sentido del equilibrio puede verse afectado en casos de enfermedad del oído medio, aunque el órgano del equilibrio está ubicado realmente en el oído interno. Generalmente, los problemas en esta zona se deben a una infección bacteriana conocida como otitis media oculta. Los signos incluyen balanceo del cuerpo y tropiezos, tendencia a andar en círculos e inclinación de la cabeza.

Otitis

La otitis es una inflamación del canal del oído o del pabellón auricular. Puede tratarse de otitis externa cuando está afectado el canal externo, otitis media cuando afecta al tímpano e interna cuando implica un daño del aparato acústico, donde los síntomas neurológicos y la sordera suelen estar presentes. La inflamación se produce en el epitelio, el tejido interno del oído que se encarga de proteger el órgano auditivo de microorganismos externos. Este tejido secreta sustancias cuando aparece esta inflamación. Es una enfermedad común en las orejas muy dolorosa y que puede generar la pérdida temporal de la audición. Sus causas son diversas, desde ácaros y bacterias hasta hongos o cuerpos extraños que hayan ingresado a la cavidad auditiva. El gato se rascará con frecuencia, agitará la cabeza y se mostrará quejoso y molesto emitiendo constantes maullidos.  El tratamiento más común para la otitis en gatos son los antibióticos.

  • Otitis parasitaria. Es la más frecuente y puede afectar a cualquier gato. La provoca un ácaro de la sarna. Los parásitos se ven a simple vista como puntitos blanquecinos que se mueven de manera activa.
  • Otitis supurativa: Es una infección virulenta que se presenta como enfermedad por sí misma o por complicaciones de la otitis parasitaria. Urge tratamiento y el uso de antibióticos.

Pérdida total de audición

La sordera en los gatos suele estar ligada al envejecimiento, aunque también puede ser consecuencia de una infección o una exposición sostenida en el tiempo a ruidos fuertes.

Sarna notoédrica felina

Es un tipo de sarna que afecta tanto las orejas como otras partes del cuerpo del felino (frente, párpados y cuello). Es causada por un ácaro que anida en la piel del gato, especialmente en la cabeza, por eso también es llamada 'sarna de la cabeza del gato'. Puede afectar a gatos de cualquier raza, sexo y edad y es altamente contagiosa por contacto directo. La frente del gato se llena de pliegues y sus ojos se cierran. La piel adquiere un color gris oscuro y aparecen una gran cantidad de costras. El animal sentirá una irritación intensa en las orejas y se rascará insistentemente. Además, se apreciarán zonas de gran enrojecimiento y el gato se mostrará inquieto y molesto. El tratamiento tópico es el más común, aunque también se recomiendan pipetas, champús y medicamentos inyectables.

Dermatofitosis o tiña

Es una infección cutánea que se manifiesta en alopecias localizadas y que está producida por hongos. Los parásitos atacan directamente al pelo, lo vuelven frágil y termina cayéndose. El problema de esta enfermedad es que es altamente contagiosa ya que los animales sanos que comparten casa con el gato enfermo pueden contagiarse por contacto directo o indirecto ya que los pelos 'infectados' que pululan en el ambiente pueden sobrevivir durante varios meses.

sarna gato La dermatofitosis o tiña es una infección cutánea que se manifiesta en alopecias localizadas

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Entre los síntomas de esta enfermedad común en las orejas de los gatos se destaca el picor, además de zonas sin pelo y lesiones circulares en las partes del cuerpo afectadas. Aunque la enfermedad puede desaparecer de forma espontánea, es altamente contagiosa tanto para animales como para personas, por lo que se recomienda combatirla lo antes posible. El tratamiento para combatir esta enfermedad es por partida doble (y prácticamente triple). Por un lado, el veterinario prescribirá un antifúngico o antihongos en pastillas y otro en forma de loción para aplicar directamente sobre la piel afectada.

El tratamiento suele alargarse entre un mes y medio y dos meses. Además de los antimicóticos en comprimidos y crema, también se apuesta por una vacuna contra este mal. La solución extrema consiste en rasurar completamente el pelo del animal afectado. En cualquier caso, contra la tiña, además de curar al gato infectado, es tan o más importante la descontaminación de la zona. Atención a esta enfermedad porque es muy contagiosa también para perros y personas. Es muy común en felinos jóvenes, especialmente en aquellos que tienen menos de un año de edad y en los de pelo largo.

Pénfigo foliáceo y lupus erimatoso

Son enfermedades autoinmunes que atacan a la cabeza del felino, afectando a su nariz, sus ojos y especialmente a sus orejas. Se manifiesta en costras, pústulas, llagas y pérdida de pelo en las orejas. Como toda enfermedad auitoinmune, el organismo del gato enfermo se destruye a sí mismo ya que no diferencia entre células buenas o malas. Del mismo modo, el gato también manifiesta fuertes picores y se muestra incómodo, aletargado y con fiebre. Es muy difícil de tratar y puede ocasionar la muerte si no se atiende a tiempo. El tratamiento básico exige la aplicación de una pomada por la zona afectada, aunque también se combina con corticoides, inmunodepresores, terapias biológicas o antibióticos. El lupus erimatoso puede detectarse 'gracias' a sus lesiones. Las heridas abiertas que ocasiona presentan una pérdida de coloración en la zona afectada. También se aprecia caída del pelaje y úlceras.

Otohematoma

Es una enfermedad que afecta a los pabellones auditivos de las orejas. Ocurre cuando se acumula mucha sangre en los pabellones auditivos y estos se inflaman. Se ocasiona por bruscas sacudidas de cabeza del felino o por rascarse enérgicamente. Existen dos tratamientos: antiinflamatorios o cirugía.

examinar-orejas-gato Si los gatos se sacuden con violencia las orejas pueden producirse inflamaciones de las paredes del oído Pixabay

El veterinario recomienda...

Los veterinarios consultados por Wamiz coinciden en vigilar continuamente las orejas de nuestro amigo peludo. No cuesta nada echarle una 'visual' a las orejas cada ciertos días. Es sumamente importante mantener esta premisa en el tiempo ya que la prevención es la mejor forma de atacar a las posibles enfermedades. "Nunca está de más examinar el pabellón externo cada cierto tiempo", recuerda José Javier González. La prevención es la clave. Estas revisiones periódicas nos servirán para detectar posibles infecciones, inflamaciones o secreciones extrañas e incluso pequeños objetos que pudiesen estar alojados en el oído del gato. Si apreciamos cualquier cosa, inmediatamente hay que acudir al veterinario. Debe ser el experto médico quien realice la limpieza si fuese necesaria. Únicamente el veterinario se la hará sin que exista riesgo de perjudicar su canal auditivo. Nunca se debe administrar medicamentos sin supervisión médica ni rociar con agua u otro líquido las orejas del gato, al menos sin la recomendación de un experto. No hay que olvidar que muchas de las enfermedades que hemos abordado no tienen cura ni tratamiento 'higiénico', por así decirlo, por lo que no conviene manipular mucho porque podría ser peor.