Laura y Carla se dirigían a una reunión familiar cuando notaron una pequeña cabeza asomando entre la hierba, relata el sitio The Dodo.
Rápidamente, las dos hermanas se dieron cuenta de que esa cabeza pertenecía a un perro que parecía esperar pacientemente a que alguien viniera a recogerlo.
Adoptado por sus rescatistas
Enseguida, las chicas intentaron acercarse. Para su gran sorpresa, el animal no huyó y las siguió.
Tras una visita a la peluquería canina para quitarle los nudos, las hermanas decidieron presentarlo al resto de la familia.
Allí, el perro se adaptó rápidamente a su nuevo entorno. Como era de esperar, las dos hermanas decidieron adoptarlo y rebautizarlo con el nombre de Murphy.
Una vez en su nuevo hogar, Murphy pudo conocer a su nuevo compañero gatuno y a otro perro. En poco tiempo, Murphy pudo sentirse como si siempre hubiera formado parte de la familia.