Ellen Ballon Dante, directora general de la asociación estadounidense Deity Animal, pensaba haberlo visto todo a lo largo de su trayectoria. Sin embargo, nada la preparó para el encuentro con Benny, un pequeño perro… de color violeta.
Tal y como recoge el medio The Dodo, alguien tuvo la idea de teñir artificialmente a este cachorro, sin tener en cuenta las consecuencias para su salud.
Un tinte tóxico
Benny llegó al refugio después de que una familia lo encontrara en una situación crítica. A pesar de su estado, el cachorro se mostró de lo más cercano desde el primer momento y creó rápidamente un gran vínculo con Ellen.
El veterinario intentó eliminar el color, pero el producto había penetrado demasiado. Con el paso del tiempo, el tono fue perdiendo intensidad, aunque sin llegar a desaparecer por completo.
Un final feliz
Afortunadamente, Benny pudo ser llevado a un hogar de acogida. Pese a la dura experiencia vivida, el animal evoluciona favorablemente y se encuentra cada vez mejor.
"A pesar de todo lo que había pasado, seguía mostrándose increíblemente receptivo. Es un cachorro extraordinario", concluye Ellen.