Cada primavera se repite la misma escena en parques y pinares: una fila de orugas avanzando en procesión por el suelo.
Puede parecer algo curioso o incluso inofensivo, pero nada más lejos de la realidad: la procesionaria del pino es una de las mayores amenazas para los perros, pudiendo llegar a ser mortal para ellos.
¡Alerta, procesionaria! Muy peligrosa para los perros
Tal y como advierte el 112 de Madrid en su último aviso en Instagram, es fundamental extremar la precaución, especialmente en zonas con pinos.
Estas orugas descienden de los árboles con la subida de las temperaturas y se desplazan en grupo, concretamente en procesión, algo que llama mucho la atención de los perros:
El problema está en sus pelos urticantes, casi invisibles, que liberan una toxina muy potente. Basta con que el perro las huela, las toque o, en el peor de los casos las ingiera, para que se produzca una reacción grave.
Y ojo, no confundir con la oruga de los prados, a la que también se suele ver en esta estación del año. Se parecen físicamente, pero las del prado no son tóxicas para los perros.
¿Qué pasa si mi perro lame una procesionaria?
Los síntomas pueden aparecer en cuestión de minutos:
Salivación intensa.
Inflamación de la lengua y el hocico.
Dolor.
Nerviosismo.
Dificultad para respirar.
Por eso, la prevención es clave. Evita pasear por zonas con pinares durante estos meses de primavera, mantén siempre a tu perro vigilado y no le permitas olfatear el suelo si detectas estas filas de orugas.
También existe una app a nivel nacional donde puedes alerta si has visto procesionarias en tu zona. Así tus vecinos están informados y pueden estar atentos al pasear a sus perros.
Si sospechas que tu perro ha entrado en contacto con una procesionaria, acude de inmediato al veterinario. Cada minuto cuenta. Porque sí, es pequeña, pero extremadamente peligrosa. Y en esta época, está más presente de lo que parece.