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Cachorros: ¿Cuándo empezar su educación?

educación cachorros advice © Shutterstock

El perro es capaz de aprender desde la más tierna infancia. Del mismo modo que un niño, sus habilidades cognitivas se despiertan y su capacidad de aprendizaje es suficiente para comenzar su educación. ¿Hay una edad óptima para aprender o una edad límite?

Por Jade del Arco

El cachorro, que tienes los ojos bien abiertos a las dos o tres semanas después de haber nacido, empieza muy rápidamente a explorar alrededor de su “nido”, y a llevar a cabo sus primeros aprendizajes. Va a aprender a comunicarse con sus hermanos y hermanas (y con otros amigos caninos), a moverse correctamente y a descubrir el mundo exterior. Es entonces el momento en el que puedes empezar a enseñarle las primeras cosas. 

La educación del cachorro comienza desde la adopción

No es extraño escuchar con respecto a la educación del cachorro que hay que esperar a una determinada fecha para enseñarle higiene o ciertas normas básicas. Por ejemplo, con la higiene, la técnica más respaldada consiste en utilizar un periódico y hacer que el perro haga sus necesidades sobre él, mientras esperamos a que aprenda a hacerlo en la calle. Este tipo de método es contraproducente, pues hace aprender al cachorro rápidamente una cosa que deberá desaprender después. Hoy en día sabemos que es más útil hacer que el perro aprenda a hacer sus necesidades fuera directamente. La coherencia es un valor a respetar en la educación de un cachorro, y esta consiste en fijar las reglas sin cambiarlas regularmente. Por lo tanto, es más eficaz empezar por los ejercicios que le vamos a enseñar al perro adulto, pero progresivamente.

¿Cuáles son las diferencias con el perro adulto?

Naturalmente, el cachorro va a ser más curioso y estar más motivado, pero igualmente más excitable y menos concentrado que un perro adulto. Entre los aprendizajes que recibe en un entorno humano, está principalmente la capacidad de de concentrarse y de gestionar sus emociones. El cachorro es, por tanto, como un niño pequeño con respecto a los adultos: sus ejercicios de aprendizaje serán más cortos, menos intensos y nosotros seremos más flexibles respecto a su capacidad de concentrarse, proponiéndole, por ejemplo, ejercicios muy simples como el de “siéntate”. Retomando el ejemplo de la higiene: que se hará generalmente con una técnica de educación positiva, se hace durante el primer mes o semanas posteriores a la llegada del cachorro a casa. Podemos, por lo tanto, tener un perro limpio a los 4 meses. Pero, como en el caso de los humanos, algunos aprenden más rápido que otros, por lo que hay que tener paciencia. No hay que fallar, tampoco, en lo que respecta a sus necesidades de actividad, que a menudo son superiores que las de un perro adulto.

El aprendizaje social

El cachorro tiene también aprendizajes que debe hacer lo más pronto posible, sin que estos se vuelvan complicados más adelante, concretamente en todo lo que concierte a la interacción con los que le rodean. Debe aprender a reconocerlos, a no tener miedo, a comunicar y gestionar los posibles conflictos. Estos aprendizajes se hacen de forma natural, cuando el perro interactúa con otros perros y con los adultos. Es, por tanto, importante no fallar en su socialización desde el principio, ésto le permitirá relacionarse con otros perros.

Texto de Stéphane Tardif, Doctor en Veterinaria y redactor de Wamiz