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Conjuntivitis en perros: cómo prevenirla y tratarla correctamente

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© Shutterstock

La conjuntivitis se trata de la inflamación de la membrana interna de los párpados y la capa conjuntiva del ojo, es decir, la fina capa transparente que recubre la parte blanca del globo ocular. Puede estar causada por diversas causas por lo que hay que reconocer el origen para poder establecer el tratamiento adecuado. La conjuntivitis en perros es una enfermedad bastante frecuente, aunque no supone un peligro grave y suele resolver rápidamente y con éxito, si tomamos las medidas adecuadas.

Por Rodríguez Paula

La conjuntivitis en perros, a priori, no es una enfermedad grave siempre y cuando se trate correctamente, se tomen las medidas adecuadas para curar a nuestra mascota y se tengan en cuenta las recomendaciones del veterinario. 

Causas de conjuntivitis en perros 

Existen diversas causas que originan la conjuntivitis en perros y no todas reciben el mismo tratamiento. Es importante que tipo está actuando para poder aliviar la molestia cuanto antes. 

Las causas más frecuentes son:

1. Conjuntivitis vírica

Algunas enfermedades víricas, como el virus del moquillo canino, incluyen entre sus síntomas la conjuntivitis. Este tipo de conjuntivitis suele provocar un lagrimeo transparente constante y va acompañada de otros signos sistémicos y debilidad. En este caso, se debe atender la enfermedad sistémica (el virus) para que desaparezcan todos los síntomas. 

2. Conjuntivitis bacteriana

Este tipo de conjuntivitis puede no estar asociada a una enfermedad mayor que esté actuando. Suele ocurrir en casos donde un cuerpo extraño penetra en el ojo, el perro se rasca para intentar sacarlo y se crean microheridas en el ojo. 

Estas pequeñas lesiones se infectan y como respuesta, se desarrolla conjuntivitis. La conjuntivitis en perros bacteriana tiene una descarga más densa, tipo moco, e inflamación exagerada, además, no se acompaña de otro síntoma sistémico. 

3. Conjuntivitis alérgica

Esta reacción nos puede resultar familiar, ya que ocurre con frecuencia en las personas, sobre todo en primavera. La conjuntivitis alérgica ocurre en respuesta a un alérgeno que irrita la mucosa, puede ser una planta, un tejido, polvo, producto químico, etc. 

La reacción es momentánea y no contagiosa, muchas veces resuelve si lavamos el ojo con abundante agua, aunque puede hacer falta la acción de un antihistamínico.

4. Queratoconjuntivitis u ojo seco

Esta conjuntivitis es más compleja y aparece cuando hay una inflamación exagerada de la conjuntiva y glándulas adyacentes, se produce menos cantidad de lágrima y la superficie del ojo permanece seca. 

Esto puede convertirse en un problema, ya que predispone a sufrir úlceras corneales y otros daños oculares. La queratoconjuntivitis puede estar asociada a una enfermedad sistémica, o darse de forma individual en perros de avanzada edad.  

Síntomas de conjuntivitis en perros

Es importante saber reconocer los síntomas de conjuntivitis en perros, para no confundirlo con otra enfermedad ocular:

  • Ojo rojo. Aparece un enrojecimiento de la zona blanca del ojo debido a la inflamación y aumento de tamaño de los capilares del área. 

  • Inflamación. Observamos una inflamación del globo ocular y los párpados (blefaritis). En ocasiones, la inflamación es tan exagerada que el iris parece estar hundido. 

  • Ojo cerrado. El perro sentirá dolor y mucha molestia por lo que tratará de mantener el ojo cerrado.

  • Descarga lagrimal. Encontraremos que el perro presenta un lagrimeo constante, e incluso, legañas densas que se pegan a las pestañas, si las bacterias han colonizado la zona. 

  • Fotofobia. Se corresponde a la reacción del ojo hacia la luz. Ante un estímulo lumínico, el ojo sentirá dolor y tenderá a cerrarse con fuerza. 

Dependiendo del tipo de conjuntivitis que esté actuando, estos síntomas se darán en uno u ambos ojos. En las conjuntivitis víricas y alérgicas, suelen verse afectados los ojos bilateralmente, en cambio, en las conjuntivitis bacterianas y queratoconjuntivitis, puede afectarse un solo ojo o ambos. 

Tratamiento de la conjuntivitis en perros

Lo más importante, si sospechas que tu perro padece conjuntivitis, es que acudas lo antes posible al veterinario. Como hemos mencionado, la conjuntivitis puede ser un signo secundario de una patología sistémica más grave, por lo que un profesional sabrá identificar el origen de la conjuntivitis e instaurará el plan terapéutico ideal. 

Si nos encontramos ante un caso de enfermedad sistémica, puede que no necesitemos un tratamiento local del ojo, sino que, con la medicación destinada a la patología de origen, todos los síntomas periféricos se resolverán. En cambio, si la conjuntivitis no está asociada a algo mayor, si deberemos actuar a nivel local, con colirios y/o pomadas. 

El tratamiento local de conjuntivitis se realizará, al menos, 3 veces al día e incluirá colirios antiinflamatorios que reduzcan el dolor, antibiótico si está contaminada por bacterias, e incluso, crema epitelizante para cicatrizar posibles ulceraciones en la córnea. 

En el caso de queratoconjuntivitis seca, también necesitaremos lágrima artificial, un colirio con una composición similar a la lágrima, para mantener hidratado el ojo. Los baños con suero fisiológico antes de aplicar cada tratamiento suelen estar recomendados. 

Si crees que tu perro tiene conjuntivitis, la mejor opción siempre será acudir al veterinario ante la más mínima sospecha. Cabe añadir que, no debes preocuparte por el precio de la visita. Como sabes,  la conjuntivitis en perros puede resultar muy molesta y complicarse si el perro se rasca la zona, por lo que como propietarios debemos velar por su bienestar y tratar de resolverlo cuanto antes. Démosle los cuidados y la atención que se merece a nuestro pequeño amigo.

Por esta razón, es muy importante la comunicación entre dueño y mascota.