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Enseñar a tu perro a quedarse solo, las claves del veterinario

perro solo en casa advice
© Andrew Welch

Quedarse solo es difícil para el perro, porque no es un animal solitario. Debe aprender a gestionar esos momentos que son inevitables en nuestro modo de vida. Mira aquí algunos consejos para que aprenda a hacerlo.

Por Jade del Arco

A menudo es delicado enseñar al perro a quedarse solo, sobre todo cuando es un cachorro, porque los amos no están preparados para enseñarle esto. Esta actitud nos lleva a muchos fracasos. El amo debe estar seguro de sí mismo, calmado y convencido para que el perro comprenda y aprenda rápido. En la ciudad y en un apartamento el perro debe aprender a quedarse solo sin “ladrar hasta morir”, o sin manifestar otros signos de malestar como como romper cosas o la falta de higiene cuando no hay nadie en casa, aunque le hayamos enseñado a hacer sus necesidades fuera.

¿Cuándo aprende el perro a quedarse solo?

Gestionar la soledad es algo que debe aprenderse desde la llegada del perro a casa. Naturalmente, los primeros días van a servir para “marcar” y conocer el nuevo hogar, pero no hay que acostumbrar al animal a que haya una presencia humana continua. Sobre todo si el perro llega a casa durante tus vacaciones, debes acostumbrarlo rápidamente a estar solo. No esperes a volver al trabajo, pues será muy duro para él. Si ha pasado tus días de vacaciones pegado constantemente a ti, va a llevar muy mal ver la casa vacía cuando tengas que ir al trabajo por la mañana. El aprendizaje se hará progresivamente, y las salidas deben ser cada vez más prolongadas: empieza por ausencias cortas, para evitar que se siente mal, y luego ve alargándolas.

Tu marcha

El punto esencial para este aprendizaje es no “ritualizar” tu marcha, es decir, no dar signos evidentes y repetidos cada vez que vas a dejar al perro solo (buscar las llaves, buscar tu abrigo, despedirte del animal, etc.). No hacer de ese momento un “hito” va a ser el principio del éxito. Hay que evitar, sobre todo al principio, que el perro pueda notar los signos de una ausencia cercana, además de tus posibles nervios. Si el amo se culpabiliza a sí mismo por dejar al animal solo, éste va a manifestar signos de ansiedad antes mismo de la marcha del amo, lo que va a aumentar la sensación de culpabilidad y bloqueará completamente la situación.

El punto de partida de este círculo vicioso es la actitud del dueño. Dándole importancia a una escena que debe ser natural (el dueño se va y el perro se queda solo), una doble ansiedad se crea (la del amo y la del animal). El perro es una esponja emocional, y el miedo de uno no hace más que alimentar el miedo del otro. Evita, por ejemplo, llenar el tazón del perro antes de irte, como si no fueses a volver en 15 días. Tampoco es adecuado acariciarlo como si no lo fueses a ver en mucho tiempo. El sentimiento de abandono será mucho más fuerte después de manifestaciones de este tipo. Tampoco estás obligado a irte a “escondidas”: el perro debe ver como te vas para normalizar la situación. El truco está en mantener una actitud natural.

Precauciones que debes tomar

Simplemente tienes que planificar tu marcha, y no comenzar cinco minutos antes de irte, por ejemplo, un juego con la pelota. Lo más simple es que no “te ocupes de él” en los quince minutos anteriores a marcharte. Déjalo tranquilo en su rincón. Prepara tus llaves y tu abrigo antes. Saca al perro a hacer sus necesidades también con tiempo, no justo antes de irte. Que esto no se transforme en un signo de que te marchas. Ten cuidado también de no dejar cosas valiosas y que se puedan romper a su alcance. Sin embargo, puede ser útil que le des algo con lo que ocuparse: juguetes, objetos para morder, su cama para dormir, etc. El perro aprovecha generalmente estos momentos de soledad para descansar, pero un cachorro tiene fases de actividad más intensas y frecuentes, y es mejor que tenga con qué entretenerse, si no lo hará con tus muebles… 

No olvidar sus necesidades de actividad

A veces nos olvidamos de mencionarlo, pero para que un perro pueda quedarse tranquilo mientras que no estás, es necesario que sus necesidades estén cubiertas. Y, concretamente sus necesidades de presencia social y de actividad: no hay que olvidar jugar con él, salir varias veces a la calle, y durante bastante tiempo. De hecho, si estas necesidades no están satisfechas, en el momento de soledad el perro sentirá aún más la ausencia de sus dueños y su falta de actividad, lo que se sumará a su estrés y aumentará el riesgo de que tenga comportamientos no deseados. 

En resumen:

  • Lo que debemos hacer - Acostumbrarlo lo más rápido posible a las ausencias cortas - Prevenir a los vecinos de sus posibles ladridos - “Ignorar” al cachorro unos instantes antes de irnos y al llegar (tener una actitud neutra) - Sacar al cachorro antes de irnos para que pueda hacer sus necesidades - Irnos mientras nos ve - Darle de qué ocuparse mientras no estamos - fomentar la actividad física mientras que estamos con él.

  • Lo que no debemos hacer - Tomar vacaciones para ocuparse del cachorro y no acostumbrarlo a un ritmo normal desde el principio - Das muestra de que nos vamos, ritualizar este momento - Dar muchos mimos al cachorro antes de irnos - Encerrarlo en una habitación + - Irnos a escondidas - Abrir las ventanas

Texto de Stéphane Tardif, Doctor en Veterinaria y redactor de Wamiz