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Déficit propioceptivo en gatos. Cómo detectarlo y tratarlo a tiempo

Deficit propioceptivo en gatos advice
© Shutterstock

La propiocepción puede definirse como el sentido que informa al organismo de la posición de global del cuerpo en el espacio. Esta información se recibe de manera inconsciente e involuntaria, y tiene una participación fundamental en acciones como caminar o correr, así como en mantener el equilibrio y coordinación entre ambos lados del cuerpo. 

En el siguiente artículo, hablaremos sobre el déficit propioceptivo en gatos, cómo podemos detectarlo y las formas de tratamiento para corregirlo, ¡vamos allá!

Por Bosch Maica

¿Qué es el déficit propioceptivo en gatos?

Para entender la disfunción, primero debemos saber qué es la propiocepción normal. 

La propiocepción consiste en el sentido que tiene el cuerpo de reconocer la posición del espacio que lo envuelve. Es decir, reconoce la posición de las extremidades, cabeza y resto del cuerpo, gracias a la localización de receptores nerviosos en músculos y articulaciones (también tendones y ligamentos). 

La propiocepción también tiene una participación directa en el movimiento, regula su dirección y rango de desplazamiento, también en la coordinación de ambas partes del cuerpo (izquierda y derecha), la fuerza que debe ejercer, la manera de caminar, la velocidad al correr, las respuestas automáticas, etc. En definitiva, es un sentido implicado en el movimiento armonioso del cuerpo. 

Pongamos un ejemplo para entenderlo de forma sencilla:

Al caminar, un gato (al igual que el resto de animales, incluidas las personas) avanza con la pata izquierda, le sigue la derecha y así sucesivamente, a un ritmo determinado. Mientras lo hacen, no piensan en qué paso toca dar después, simplemente saben, de forma inconsciente e involuntaria, que es el turno de la izquierda, luego derecha, etc. Al mismo tiempo mantienen un equilibrio y coordinación que impide que se crucen las extremidades y/o avancen de forma torpe. También reaccionan rápidamente si se asustan (dan un salto, huyen corriendo, etc.) sin planificar nada antes, o están tumbados al sol y son conscientes de que están apoyados sobre su lado derecho y, que para levantarse, deberán apoyar las extremidades delanteras, girar la espalda y flexionar la extremidad derecha antes que la izquierda… todas estas situaciones que se realizan de manera automática, dependen de la propiocepción.

Déficit propioceptivo en gatos

Cuando nos encontramos ante déficit propioceptivo en gatos, a estos les fallará la ubicación del cuerpo en el espacio, también la coordinación y muy probablemente el equilibrio, dando lugar a gatos con signos neurológicos de debilidad, torpeza al caminar, movimientos anormales, descoordinación, etc. 

Causas del déficit propioceptivo en gatos 

  • Efecto secundario a una lesión neurológica (cerebral o de médula espinal).

  • Daño del sistema vestibular (localizado en los oídos y encargado del equilibrio).

  • Secuela de una lesión traumatológica, ortopédica o de origen parasitario, como por ejemplo infección por Toxoplasma gondii

Cómo detectar un déficit propioceptivo en gatos

Las formas de manifestación de un déficit propioceptivo en gatos son numerosas y van a depender de la causa principal que lo esté originando. No obstante, en la siguiente lista, mostramos algunos de los signos que pueden ayudarnos a detectar un déficit propioceptivo en gatos:

  • El animal muestra ataxia, es decir, descoordinación en sus movimientos y avanza de forma torpe.

  • Pérdida del equilibrio. Cae al suelo e incluso, le cuesta mucho trabajo levantarse.

  • El gato dobla la parte final de la extremidad (lo que asociaríamos con la mano o pie) apoyando la parte dorsal, en lugar de la almohadilla, y no corrige el movimiento. 

  • Debilidad del tercio posterior. Se balancea de un lado al otro al caminar. 

  • Realiza movimientos anormales como extender en exceso las extremidades, en ocasiones también las mantiene rígidas.

  • Parálisis de las extremidades (anteriores o posteriores).

  • Ladeo de la cabeza.

¿Cómo tratarlo a tiempo?

Queremos destacar la importancia de la atención veterinaria, ya que se trata de un proceso muy grave que precisa un diagnóstico confirmatorio con urgencia. Será necesaria la realización de un examen físico completo, un examen neurológico, analítica sanguínea y pruebas de diagnóstico por imagen (radiografías, TAC, resonancia magnética...).

Tratamientos que se pueden aplicar en estos casos

La forma de tratamiento va a depender de la causa que esté originando el déficit propioceptivo, por lo que es imposible establecer un plan terapéutico único:

  • Puede precisar la resolución quirúrgica, si nos encontramos ante una lesión neurológica de la médula espinal o una lesión ortopédica, por ejemplo. 

  • Quizás el tratamiento sea médico si el origen es infeccioso o del conducto auditivo. 

  • Puede que no exista tratamiento porque se trate de una enfermedad congénita (de nacimiento) que no tiene solución. 

Más vale prevenir que curar 

Como se puede apreciar, las posibilidades son muchas, por lo tanto, la mejor ayuda que puedes proporcionar a tu gato es la atención veterinaria temprana y especializada en su problema. 

Una vez se establece la causa de enfermedad, la mejor opción es procurar a tu gato una terapia de rehabilitación y fisioterapia, ya que se trabajará la recuperación de la propiocepción mediante movimientos y ejercicios enfocados especialmente a este fin. Además, ayudará a controlar el dolor, mantener la forma física y evitar la atrofia muscular, entre muchos otros beneficios. Es fundamental este paso para tener éxito en el tratamiento de tu mascota, ya que el tiempo de recuperación disminuye considerablemente y veremos muy buenos resultados.

En conclusión, el déficit propioceptivo en gatos es un tema muy complejo y difícil de resumir, ya que puede deberse a multitud de problemas que se abordarán de formas muy distintas. Si tienes la mínima sospecha de que tu gato sufre un déficit propioceptivo, acude urgentemente a un profesional veterinario para que lo explore y determine la gravedad de la situación.

Escrito por: Paula Rodriguez, graduada en Veterinaria y especializada en Medicina Tradicional China y Terapias Naturales.