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Cómo hacer vomitar a un perro sin hacerle sufrir

perro negro enfermo advice

Perro enfermo

© Pixabay

Puede resultar extraño desear que nuestro perro vomite, pero en ciertas situaciones es necesario que lo haga. Muchos hogares conviven con un perro inquieto, que no para de hacer trastadas, que se come cualquier cosa que pilla y que es difícil de mantener bajo control 24/7. 

Si alguna vez te encuentras ante la desafortunada situación en la que tu perro se ha comido lo que no debía, queremos que estés preparado y aprendas a cómo hacer vomitar a un perro y cuándo es recomendable realizar esta práctica. Una actuación rápida en el momento oportuno puede salvar su vida.

Por Paula Rodríguez

Publicado el 4/7/20 17:06

Cuándo está recomendado hacer vomitar a un perro

Imagina la situación en la que llegas a casa y observas sólo un calcetín del par, o falta parte del juguete favorito de tu perro o incluso, has visto a tu perro beber de un producto químico o tóxico. Debes estar preparado para actuar y sobre todo, saber si es recomendable provocar o no su vómito. 

Si sospechas que tu perro ha ingerido determinado objeto/producto, lo primero que debes hacer es contactar con tu veterinario para que te asesore si es conveniente o no hacer vomitar a tu perro.

Provocar el vómito cuando no está recomendado hacerlo puede complicar gravemente la situación:

 Es muy importante contactar con tu veterinario antes de actuar

Puedes provocarle el vómito a tu perro si...

perro vomitando
©Shutterstock
  • Sí, podemos provocar el vómito si ha ingerido un producto tóxico (qué conocemos) y han pasado menos de 30 min (máximo hasta las 2 horas). Antes de realizar esta acción, debemos consultar al veterinario por teléfono y preguntar si podemos o no hacerlo. Hay sustancias muy irritantes y corrosivas que es mejor no expulsar mediante el vómito. Por ejemplo, podríamos realizarlo en caso de intoxicación por plantas, medicamentos o estupefacientes como la marihuana. No podríamos realizarlo si ha ingerido algún ácido, algunos venenos o derivados del petróleo. 

  • No está recomendado provocar el vómito si ha ingerido un objeto punzante. Si ha podido comerse una aguja, cristal o cualquier objeto cortante, es mejor dejarlo donde está y acudir rápidamente al veterinario, ya que si hacemos subir y bajar el objeto, podemos lesionar algún órgano interno. 

  • No debemos provocar el vómito si el perro no se encuentra plenamente consciente ya que podría asfixiarse y/o provocar una neumonía por aspiración. 

  • Tampoco debemos hacer vomitar a nuestro perro si el objeto ingerido es demasiado grande. Por ejemplo, si ha ingerido una pieza de ropa voluminosa y ya ha alcanzado el estómago debemos dejarla ahí y acudir con urgencia al veterinario. Si lo hacemos vomitar puede que el objeto no pase con la misma facilidad con la que entró y el animal se asfixie.

  • Sí podemos hacer vomitar a nuestro perro si ha ingerido algún alimento perjudicial para él, por ejemplo chocolate. Si no han transcurrido más de 30 min (hay bibliografía que menciona hasta 2 horas) puede estar indicado hacer vomitar a un perro. 

  • Jamás debemos hacer que un perro vomite si ha ingerido huesos ya que se astillan con facilidad y pueden lesionar gravemente el esófago. Los huesos deben ser tratados como un objeto punzante. 

Cómo hacer vomitar a un perro: remedios caseros

A continuación, comentaremos cómo hacer vomitar a un perro mediante algunos remedios caseros. Queremos resaltar que este artículo es meramente informativo y antes de tomar cualquier decisión, es muy importante contactar con un veterinario para que te asesore.

No se trata de una exageración, puede estar en riesgo la vida de tu mascota.

1. Solución saturada de sal

Se trata de un método bastante seguro, aunque debes tener cuidado y no elegir esta opción si el perro padece problemas cardiacos o hipertensión.

Basta con añadir sal a un vaso de agua, mezclar bien y con ayuda de una jeringa, introducirla en la boca a presión con el objetivo de que alcance hasta la garganta.

En pocos minutos, el perro comenzará a salivar y mostrar el malestar previo al vómito. Si en 15 minutos no ocurre, puedes repetir el proceso. No se puede ajustar la dosis exacta, esto variará en función del perro, su tamaño, lo saturada que esté la solución, etcétera.

2. Utilizar agua oxigenada (H2O2)

Este método requiere más precisión. Se debe realizar una mezcla a partes iguales de agua y agua oxigenada (H2O2).

La dosis de agua oxigenada es de 2 mililitros por cada kilo de peso, es decir, si tu perro pesa 8 kilos, deberás cargar 16 mililitros de H2O2 en la jeringa y depositarlos en un vaso vacío para realizar la mezcla.

A continuación, añade 16 mililitros de agua normal, mezcla y como en el método anterior, administra con la jeringa rápidamente para que alcance la garganta. Debería mostrar angustia y signos de vómitos en un máximo de 10 minutos.

3. Manualmente

Quizás te encuentras fuera de casa y no tienes a mano ni la sal ni el agua oxigenada. También puedes utilizar tus dedos para hacer vomitar a un perro.

Esta técnica conlleva el riesgo de sufrir un mordisco, además de resultar un poco desagradable, pero es importante conocerla si nos encontramos ante una situación crítica.

Deberás introducir los dedos índice y corazón (a veces es suficiente con el índice) en la boca del perro y alcanzar la base de la lengua. Presiona ligeramente en esa zona, que se corresponde con la entrada de la garganta, trata de que el perro mantenga la cabeza en posición neutral o hacia abajo y saca los dedos rápidamente. Suelen mostrar arcadas al momento y 1 o 2 repeticiones serán suficientes. 

Saber cómo hacer vomitar a un perro puede ser muy útil en situaciones que entablan cierto riesgo, ya sea porque comprometan la vida del animal (por ejemplo, por la ingestión de un tóxico) o porque previenen de futuros problemas médicos (por ejemplo, una gastritis por ingestión de chocolate). 

Sin embargo, este artículo no constituye una guía de actuación y únicamente tiene carácter informativo. Es de vital importancia contactar con un médico veterinario urgentemente y así procurar la atención médica que nuestro compañero peludo se merece.  

 
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