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¿Los huesos son buenos para los perros?

perro comiendo hueso

¿Son buenos los huesos para perros?

© Barna Tanko/Shutterstock

¿Son buenos los huesos para los perros? La veterinaria María Navarro responde a esta pregunta y a muchas otras relacionadas con este ''menú'' canino.

Por María Navarro

Publicado el 22/2/21 18:07

Esta pregunta tan frecuente en la clínica veterinaria diaria no está exenta de polémica. Aunque todavía existe la creencia popular de que los huesos son buenos, cualquier profesional veterinario te dirá que se debe matizar.

Como siempre, en caso de duda acude a tu veterinario de confianza para que te indique qué es lo mejor para tu perro en concreto.

¿Mi perro puede comer huesos?

Empezaremos diciendo que la mayoría de perros tienen los molares preparados para masticar huesos. Como ya sabes proceden del lobo, y su boca es bastante similar a la de su antepasado. 

Aunque esto sea cierto, ni todos los huesos son válidos ni todos los perros los pueden ingerir. Por ejemplo, un perro muy ansioso al comer puede ingerir el hueso entero produciéndose un atragantamiento (descubre en este enlace cómo actuar si tu perro se atraganta) o una obstrucción intestinal.

Qué tipos de huesos le puedo dar a mi perro

Como hemos indicado anteriormente, no todos los huesos son los indicados. 

¿Qué huesos les podemos ofrecer con seguridad?

Las características que deben tener son las siguientes:

1. Huesos para perros que no estén cocinados

Esto hará que los huesos sean más frágiles y los puedan romper con más facilidad. Si esto ocurre y nuestro perro no mastica bien, ingerirá trozos de hueso que pueden provocar problemas gastrointestinales. Aquí te mostramos los remedios caseros para curar esta dolencia, pero recuerda que siempre debes llevar a tu perro al veterinario para que este se cerciore de que está bien de salud.

Si eres partidario de la dieta Barf (carne cruda previamente congelada) podrás ofrecerle huesos descongelados a temperatura ambiente. Si por el contrario, tu perro consume habitualmente pienso, la mejor opción son huesos comerciales.

2. Huesos grandes para perros

Los huesos que le proporcionemos a nuestro perro deben ser huesos pequeños. Es muy habitual ofrecer a nuestros perros huesos de pollo o conejo. Este tipo de huesos, al ser tan pequeños, tienen la capacidad de ser tragados con mucha facilidad sin masticar y de astillarse. Con toda seguridad vamos a tener problemas.

Son más aconsejables los huesos de tamaño grande, como huesos de vaca o de jamón. El perro lo va intentar masticar y lo va a limpiar de cualquier resto de carne pero es difícil que lo llegue a ingerir.

3. Huesos comerciales para perros

Podemos encontrar infinidad de productos en tiendas especializadas como: huesos, cartílago, nervios, tendones, orejas de cerdo, piel seca, etcétera. Todos estos productos vienen envasados al vacío y suelen estar secos o curados.

Microbiológicamente hablando son mucho más seguros que cualquier hueso crudo, y al estar curados, están más duros y aseguran así más horas de diversión para nuestro perro.

Un hueso envuelto para regalo en el bol del perro ©Angela Rohde/Shutterstock

¿Las carcasas de pollo son buenas para los perros?

Es muy habitual que se alimente a los perros con carcasas y patas de pollo. Esta pregunta es muy controvertida ya que, aunque hay profesionales que indican que son huesos muy pequeños que se digieren bien, hay muchos otros que somos partidarios de no ofrecerlos a nuestros perros.

Personalmente pienso que hay muchos alimentos que ofrecer a nuestros perros que no sean huesos. Por ejemplo, la pechuga o el muslo son carnes magras fáciles de digerir y en raras ocasiones van a provocar problemas digestivos a nuestra mascota. 

¿Puedo darle huesos de costilla de cerdo a mi perro?

Si pensamos el tamaño de una costilla de cerdo, fácilmente podemos pensar que un perro se lo pueda tragar sin masticar. Por tanto, no se aconseja dar estos huesos a nuestros perros.

¿A qué edad puedo darle huesos?

Lo más recomendable es ofrecerselos a nuestro perro cuando éste ya tenga los dientes definitivos, es decir, a partir de los 5 - 6 meses, y siempre y cuando le sienten bien.

Si damos huesos con anterioridad, podemos provocar fracturas en los dientes de leche o deciduos y problemas gastrointestinales, ya que el aparato digestivo es mucho más inmaduro que en un perro adulto.

Los huesos de juguete son los únicos que debería un perro llevarse a la boca ©Olena Yakobchuk/Shutterstock

¿Qué problemas puede provocar la ingestión de huesos en los perros?

Las consecuencias más habituales de la ingestión de huesos que vemos día a día los veterinarios clínicos son:

  1. Atragantamientos y huesos clavados en el paladar. En el caso de que los huesos ofrecidos sean pequeños, el perro suele ingerirlos de una pieza. Es muy habitual que se atraganten o el hueso se quede clavado en alguna zona de la boca. En estos casos es necesaria atención veterinaria urgente y puede ser necesaria la sedación del animal.
  2. Obstrucción intestinal. Aunque el perro sea capaz de masticar el hueso en trocitos muy pequeños, existe la posibilidad de que se unan creando heces tan duras como el cemento y provoquen una obstrucción intestinal o estreñimiento. En muchos de estos casos es necesaria la cirugía para extraer esas heces o fragmentos de hueso.
  3. Diarrea y vómitos. 

⚠⚠ Cuidado con la basura ⚠⚠

Aunque tengamos cuidado, es muy típico que los perros consigan comerse los huesos que hemos tirado en la basura o que encuentren en la calle.