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11 síntomas que los propietarios de un gato jamás deben ignorar

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© PxHere

El origen salvaje de los gatos juega, en esta ocasión, en nuestra contra. Debido a este factor ciertas dolencias de los felinos son difíciles de detectar. ¿Por qué? ¿Qué podemos hacer para identificarlas? A continuación enumeramos algunos trucos que te ayudarán a ver ciertos síntomas...

Por Cristina Ridao

El gato doméstico con el que compartimos nuestra vida hoy en día procede del gato silvestre africano. Este animal, oriundo del Norte África, no podía permitirse mostrar síntomas de enfermedad o dolor para parecer más fuerte. De hecho, cuando estaba enfermo o sentía dolor solía esconderse para evitar ser visto. Si el felino se mostraba débil, podía pasar de cazador a presa automáticamente.

Es evidente que durante el proceso de domesticación el gato sufrió importantes cambios en su comportamiento que incluyen el enriquecimiento de la comunicación. Sin embargo, los expertos están de acuerdo en que estos cambios no se ungieron en la manifestación del dolor.

Este hecho se traduce en la siguiente frase: detectar el dolor o ciertas enfermedades felinas es bastante complicado. Aun así, hay algunos comportamientos generalizados que pueden indicarnos una dolencia, según los veterinarios. Veamos aquí once síntomas que pueden indicar enfermedad felina y que los humanos deberían conocer al dedillo.

Si tu gatito comienza a mostrar cualquiera de estos síntomas, un viaje al veterinario es obligatorio, ¡CUANTO ANTES!

1. Incapacidad de evacuar u orinar.

Si de repente a tu gato se le hace imposible orinar o evacuar, definitivamente algo no está bien. Este síntoma podría ser causado por un bloqueo urinario, que es potencialmente mortal. Si tu gato no logra expulsar las heces, puede que sólo esté estreñido, pero es mejor asegurarnos y llamar al veterinario.

2. Vómitos continuos o diarrea severa.

Los vómitos ocasionales y la diarrea le ocurren a todas las mascotas. Pero si tu gatito ha vomitado o tenido diarrea varias veces seguidas, no está comiendo, parece letárgico, o simplemente no está actuando como siempre, definitivamente necesita ser examinado. Es posible que haya tragado algo que no debe, o podría ser síntoma de una condición metabólica.

3. Respiración bucal.

Si bien esto podría ocurrir naturalmente durante un momento o incidente estresante, si tu gato jadea cuando debería estar relajado, podría haber un problema subyacente. La respiración con el hocico abierta en los gatos puede ser síntoma de condiciones muy graves, incluyendo la insuficiencia cardíaca y ciertos tipos de cáncer. La dificultad para respirar también es algo que necesita ser tratado con urgencia.

4. Sed excesiva sin razón aparente (polidipsia).

Si bien es saludable que tu gato se mantenga bien hidratado, si constantemente regresa una y otra vez a su tazón de agua -posiblemente acompañado de un exceso de micciones (poliuria) - probablemente algo anda mal. Esto podría ser un síntoma de diabetes, hipertiroidismo u otros problemas metabólicos.

5. Cambio en la marcha o desequilibrio.

Si notas que tu gato ha comenzado a caminar de forma extraña o no puede mantener el equilibrio, no debes tomarlo a la ligera. Podría haber ingerido algún veneno, o haber sufrido una lesión en la cabeza o en la columna vertebral. También podría ser síntoma de una enfermedad subyacente como la diabetes o la ataxia, que causa disfunción sensorial.

6. Convulsiones.

Si de repente tu gatito cae y comienza a convulsionar, no debes pensarlo dos veces antes de llamar al veterinario. Este es un síntoma anormal que podría ser causado por muchas cosas, incluyendo epilepsia, ingestión de algún tóxico, ciertos tipos de cáncer, lesiones y más.

7. Letargo o colapso.

Si tu gato deja de moverse casi por completo, se esconde durante largos períodos de tiempo, colapsa o deja de reaccionar a los estímulos, debería visitar de emergencia al veterinario.

8. Pérdida del apetito.

Si tu gato suele ser hambriento, y de repente pierde el interés en la comida y el agua, esto podría indicar obstrucciones intestinales, fallo de algún órgano u otras enfermedades. No ignores la pérdida de apetito de tu gato.

9. Parálisis.

Si bien esto podría ser resultado de una lesión física, también puede ser síntoma de una enfermedad interna. La parálisis del tren trasero puede apuntar a u tromboembolismo aórtico, o ATE. Un informe dice: "El ATE es una complicación de la enfermedad cardíaca en los gatos, en la que un coágulo de sangre se aloja (generalmente) en las patas traseras". También puede ir acompañada de signos de angustia y dolor.

10. Descenso de peso sin explicación.

Si tu gatito ha estado perdiendo peso sin haber cambiado su estilo de vida, probablemente algo anda mal. Podría ser porque no está comiendo, lo que ya de por sí es una señal de alarma. Pero si está comiendo con normalidad y sigue perdiendo peso, podría ser síntoma de una enfermedad subyacente como diabetes, hipertiroidismo, parásitos u otras causas.

11. Maullidos o quejidos en exceso.

Aunque que los gatos suelen ocultar muy bien el dolor (como ya sabemos), algunos pueden expresar su malestar extremo llorando y maullando. Si tu gatito ha estado "hablando" más de lo normal - o incluso si sus maullidos han comenzado a sonar diferente a lo habitual - deberías planear una visita al veterinario. Tú conoces a tu gato mejor que nadie, por lo que es importante confiar en tu instinto si piensas que algo anda mal.

Recuerda que tú conoces mejor a tu gato que nadie. Por lo tanto, cuando notes que algo está yendo de manera distinta no olvides llevarlo al veterinario para que le haga una revisión.