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¿Por qué mi perro tiene miedo al veterinario?

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Te contamos por qué muchos perros tienen fobia al veterinario

© Shutterstock

¿Te has dado cuenta de la fobia que tiene tu perro cuando lo llevas al veterinario? En este artículo respondemos a la siguiente pregunta: ¿por qué mi perro no quiere ir al veterinario y le tiene miedo? ¡Descúbrelo!

Por Rocío R. Gavira

Publicado el 17/8/20 15:28

¿A tu perro le da miedo ir al veterinario? Ponerle solución a este problema es mucho más fácil de lo que crees puesto que existen varios consejos, que te mostraremos a continuación, para poner punto y final al drama de ese perro que no quiere ir al veterinario. 

Y ¿por qué tu perro no quiere ir al médico? Hablamos con un educador canino y con una veterinaria para te cuenten las razones y las posibles soluciones.

Te interesa: Descubre toda la información al respecto de las consultas veterinarias en este enlace

¿Por qué mi perro no quiere ir al veterinario?

1. Asociación negativa

westy analisis de sangre
Hermoso westy en el veterinario ©Shutterstock

El principal motivo por el que un perro no quiere ir al veterinario es sencillo: el perro aprende. Recordemos que nuestros amigos de cuatro patas funcionan por asociación.

Esto se traduce en que el perro “aprende a que le suben a una mesa de metal, aprende a que le manipula gente desconocida, le pinchan… Estas cosas para él son negativas y el perro no es tonto”, explica el educador canino Sergio Tallón, de Senda Canina.

El perro ya tiene en su cabeza que cuando va al veterinario le va a hacer algo y su recuerdo no es bueno, así que no quiere entrar. “Y más todavía si va a lo mismo casi siempre, más se reafirmará en ese aprendizaje”.

Cuando llevas a tu perro al veterinario es, como mínimo, para ponerle la vacuna correspondiente. Esto significa un pinchazo y el pinchazo para él implica daño por poco que sea.

La veterinaria Marisa López Leyva coincide en este punto. “La inmensa mayoría de los perros que llegan a la clínica lo pasan bastante mal. Entran por la puerta y ya empiezan a temblar. En sus cabezas nosotros somos, de alguna forma, el enemigo. Revisarle los oídos cuando tienen una otitis o cuando vienen con una pata dolorida no nada agradable”.

De hecho señala que hay perros que le cogen más miedo al veterinario después de una intervención quirúrgica o una sedación, por ejemplo. “Tras la anestesia se levantan mareados y desorientados y esa sensación es negativa para ellos”.

2. Empatía y contagio con el perro por parte del veterinario

perro veterinario consulta

 

Teniendo en cuenta esas cosas, también hay que ponerse en el lugar del perro. “Imagina que eres tu perro. Llegas a la sala de espera del veterinario. Ves a un perro muy inquieto, a otro asustado y a otro temblando y dices 'ostrás, prepárate que aquí viene una buena'. De alguna manera se contagian esos nervios”, asegura Sergio Tallón.

A este respecto Marisa añade que a veces los dueños no ayudan demasiado. “Ven a su perro nervioso, que no es capaz de controlarlo y acaba transmitiéndole esa tensión al animal”.

Consejos para que tu perro ame al veterinario ❤

  1. Lleva a tu perro al veterinario aunque no tenga que ir para que este le dé un premio
  2. Asegúrate que el viaje hasta la clínica no sea un drama.
  3. Prémialo siempre que ponga las patas en el veterinario. 
  4. No te pongas nervioso/a. En caso contrario, tu perro también lo estará. 
  5. Acostumbra a tu perro desde pequeño a los mimos, las caricias... De esta forma, cuando el doctor lo manipule no hará dramas innecesarios.

Los perros, que son seres sociales, no están preparados para soportar ciertas experiencias y más si son negativas. Por tanto, ¿qué podemos hacer ante este miedo al veterinario? “Intentar acostumbrarlo de la mejor manera posible”, aconseja el educador canino.

“Hay perros, pacientes, que nos encontramos en la calle y se deshacen en mimos y en la consulta no quieren saber de ti”, asegura la veterinaria.



⚠⚠ Recuerda ⚠⚠: La atención y el trato que le dé el veterinario también son muy importantes. No es lo mismo una visita a las prisas que procurar que el perro esté cómodo, tranquilo, si la exploración no puede ser en la mesa, pues en el suelo.

Todo ello ayuda a que estar en el veterinario no sea tan traumático para él.