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¿Adiestrar y educar a mi perro son dos cosas diferentes?

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© FCSCAFEINE

Para educar a tu perro tendrás que armarte de paciencia y tiempo. Los perros son seres muy inteligentes y educarlos puede ser una tarea sencilla siempre que cuentes con buenos consejos. Ser constantes, fijar las reglas desde el principio, usar el refuerzo positivo y sobre todo, divertiros juntos son claves para ello. E importante: asesorarte bien, ojo si sigues las recomendaciones inadecuadas. Hablamos con un educador canino para orientarte en la aventura de cómo educar a tu perro.

Por Lola Duarte

Adiestrar y educar, ¿son diferentes?

En los últimos tiempos se ha pretendido diferenciar o crear dos corrientes para saber cómo educar a tu perro. Por un lado se habla de adiestramiento y por otro de educación canina. O también lo llaman adiestramiento tradicional y adiestramiento positivo. Debido a las malas prácticas de algunas personas, la palabra adiestrar se ha usado de forma despectiva e incluso ha quedado ligada con esa mala forma de tratar a un perro para educarlo. Pero, ¿son diferentes? Según la RAE (Real Academia Española), adiestrar es “hacer diestro, enseñar, instruir”; o en su segunda acepción “amaestrar, domar a un animal”. Definiciones que no ayudan demasiado a desvincularla de esa percepción negativa.

Bajo el punto de vista del educador canino Sergio Tallón, de Senda Canina, querer separar adiestramiento de educación “es algo comercial. Ambos conceptos van de la mano y son dos términos que sirven para lo mismo”. Puestos a distinguir, continúa, “adiestrar será enseñarle al perro comportamiento y educar pasaría por pautas o técnicas para conseguir que el perro tenga una vida adecuada, para mejorar la vida del perro”.

Enseñar a un perro a no tirar de la correa mejorará su estilo de vida. Enseñar a un perro a no tirar de la correa mejorará su estilo de vida / Jaromir Chalabala

Refuerzo en positivo

Incluso si en algún momento has leído algo sobre cómo educar un perro, te habrás encontrado con esa dicotomía de adiestrar y educar. “Antes el concepto de adiestrar tenía una mala acepción, estaba asociado a la fuerza del perro o a su agresividad, al refuerzo negativo y el castigo. Ahora hemos avanzado y se utilizan otro tipo de técnicas”, asegura Tallón. De hecho considera que “todo se puede entender mejor simplificando las variables que están detrás de un comportamiento y utilizando el refuerzo en positivo”.

Lo más habitual

Sergio Tallón lleva unos cuantos años de experiencia a sus espaldas. Los motivos más habituales por los que acuden a él son: que el perro tira de la correa, por lo que los paseos son una odisea; que el perro no responde a la llamada y quieres que obedezca; que tu perro no se puede quedar solo en casa. El primero de ellos, por ejemplo, “mezcla los dos conceptos de adiestrar y educar. Por un lado, queremos enseñarle al perro un comportamiento: el no tirar de la correa; y por el otro, es algo que beneficiará a su estilo de vida y al de su dueño”. Por eso defiende que, en la mayoría de los casos, querer distanciar un término del otro no tiene sentido.

Lo más grave

Igual que ha tratado estos casos más comunes o leves, también ha tenido que educar perros con graves problemas. “Recuerdo un perro de gran tamaño que había marcado al niño de la familia varias veces. Otro ejemplo, cruce de mastín con labrador, que se tiraba a morder todo por la calle. También tuve como cinco casos muy seguidos de agresividad en pastores alemanes, principalmente por haber mordido a otras personas ya fueran conocidas o no”.

Pero para el de Senda Canina uno de los peores asuntos que ha tenido que tratar hasta la fecha fue un perro que “no se podía quedar solo en casa. La situación le provocaba tal ansiedad que se lamía tanto hasta llegar un punto que tuvieron que amputarle varios dedos del daño que se provocaba”.

Una persona enseña a su perro a atender a la orden de sentarse / Soloviova Liudmyla

De la paciencia a la diversión

Como decíamos al principio, lo fundamental para educar a tu perro va desde la paciencia y el tiempo hasta divertirte con él en ese proceso. Es decir, como en cualquier proceso de educación humana, tendrás que dedicarle tiempo a tu perro para enseñarle a sentarse, algo sencillo, o que no tire de la correa, algo más complicado; la constancia es esencial: lo mejor es realizar sesiones de entrenamiento de forma frecuente para que tu perro interiorice las órdenes. De la misma forma, es importante fijar las reglas desde el principio y no marear a tu perro cambiándolas.

Así como usar el refuerzo positivo: los perros son muy avispados y si recibe felicitaciones y premios (¡benditas chuches perrunas!), aprenderá mucho más rápido. Y por ponerle la guinda al pastel, diviértete con tu perro durante esos ejercicios. Si el animal detecta aburrimiento, adoptará la misma actitud. Por ello es importante practicar juegos con tu perro que, además de tener su mente activa, reforzarán vuestro vínculo.