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¿Qué es el embarazo psicológico en perros?

perro con embarazo psicologico advice
© Pixabay

Definitivamente puede ser un problema. Cerca de 6 de cada 10 perras que no están esterilizadas han tenido o tendrán los síntomas de un embarazo psicológico según el Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de la Región de Murcia.

Por Lola Duarte

No es una enfermedad, pero sí que se trata de un desajuste hormonal que padecen muchas hembras tras el celo y que debemos saber reconocer y abordar. De entrada te lo ponemos fácil. Porque como podrás imaginar las manifestaciones fisiológicas del embarazo psicológico no pueden ser más obvias: aumento del tamaño de las mamas, producción de leche e inflamación del abdomen. Y evidentemente, si hemos descartado que nuestra perra esté embarazada, estamos frente a una situación puramente psicológica que debemos atajar para restablecer la tranquilidad física y mental del animal.

Efectos secundarios psicológicos

Pero si llamativos son los síntomas físicos, más aún lo son los efectos secundarios que provoca en su comportamiento, en su psicología. Las hembras podrán tratar objetos o juguetes como si fueran cachorros, cuidándolos como si fueran sus hijos y profiriéndoles todo tipo de esmeradas atenciones. Observaremos al perro inquieto, muy nervioso, también huidizo, pues su máxima prioridad será atender el supuesto parto o bien cuidar del supuesto cachorro. Incluso podremos percibir que lloriquea, tiene menor apetito y poca o ninguna gana de salir a la calle. Toda esta situación puede llamarnos mucho la atención. Incluso enternecernos de ver cómo aflora el instinto maternal. Cuando en el hogar hay niños estos suelen quedarse prendados de ver a su amiga de cuatro patas dando tanto cariño... a un peluche que ha confundido con un hijo natural. Sin embargo, la situación, por más que nos llame mucho la atención, puede derivar en un serio trastorno que deberemos atajar con atención veterinaria.

La explicación científica: pura supervivencia

Científicamente el embarazo psicológico en las hembras caninas es un fenómeno muy singular, relacionado con el instinto de supervivencia de su especie. Es la forma que tendría una hembra, en estado salvaje, de criar una camada en el caso de que la madre biológica muera. Por eso este comportamiento se mantiene intacto en los lobos y en los dingos. De esta manera los cachorros multiplican sus posibilidades de salir adelante en el caso de perder a su progenitora.

La esterilización es la mejor solución

Pero no estamos en medio de la naturaleza. Y lo más cercano que nuestra perra ha conocido a un agreste monte es la montaña de cojines del sofá. Entonces, ¿qué hacer? La mejor solución es que no suceda nunca. Y esto solo es posible si la esterilizamos a tiempo. Porque el embarazo psicológico se produce un mes y medio después del final del celo. Y alrededor de un 70% de ellas padecerá alguno en un momento determinado de su vida. Además, ya sabes que en Wamiz siempre te animaremos a la adopción, así que no tienes ninguna necesidad de que tu perra críe.

Pero si ya se ha producido debemos actuar. Si los síntomas son leves el veterinario no intervendrá y solo tendremos que dejar que pase el proceso. Eso sí, no debemos favorecerlo. Hemos de centrarnos en que nuestra perra piense en otra cosa. ¿Cómo? Ofreciéndole más actividad de lo normal, dándole un paseo más largo, haciéndola sociabilizar con otros congéneres y jugando con ella... aunque su interés en estos momentos sean otros. También deberemos disuadirla de su obsesiva autoestimulación con lamidos de las mamas, retirarle los objetos / peluches que adopte y reducirle la ingesta de agua, que repercute directamente en una mayor producción de leche. Generalmente no hará falta ningún complemento farmacológico pero, en algunas ocasiones, el veterinario puede recomendar que le demos cabergolina, un inhibidor de la síntesis de la prolactina que evita posibles complicaciones mamarias.

El proceso dura tres semanas y luego...

Si todo marcha adecuadamente el desajuste hormonal habrá desaparecido en tres semanas como mucho. Luego vendrá un periodo de cierto decaimiento, que coincide con la toma de conciencia del animal de que, en efecto, no estaba embaraza o ha perdido a su (falso) cachorro). Necesitará mucho cariño de sus compañeros humanos y una dosis extra de cariño.