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Los cuidados que no debes pasar por alto en el embarazo de tu perra

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© Shutterstock

Si tu perra está embarazada tiene que tener unos cuidados especiales. En este post encontrarás los cuidados esenciales que debe tener una perra que espera bebés.

Por Ismael G. Cabral

Más vale prevenir...

Lo mejor que puedes hacer si tienes una compañera de cuatro patas en casa es esterilizarla, por su salud y por el bien de la enorme cantidad de perros que, desgraciadamente, esperan un hogar en refugios de toda España. Pero si por alguna razón has decidido que quieres tener cachorros o bien te has encontrado a una peluda en la calle embarazada hay una serie de cuidados que deberías observar muy atentamente.

Si la atención veterinaria es siempre importante, más aún si estamos esperando una camada. Todo el proceso del embarazo debe ser tutelado y guiado por un especialista que pueda asesorarnos en todo cuanto pueda necesitar nuestra amiga.

Una buena alimentación es esencial

Es un elemento fundamental, el régimen alimenticio y la dieta balanceada. Ahora bien, muchas personas cometen el error de aumentar las dosis de manera abrupta o, peor aún, de cambiar drásticamente el pienso. Tampoco debemos incluir por nuestra cuenta ningún tipo de suplemento alimenticio o vitamínico, mucho menos en las primeras seis semanas de embarazo.

Si alteramos la alimentación esto puede afectar a los cachorros, provocándoles un desarrollo precoz que puede acabar afectando a las crías dificultando, e incluso poniendo en riesgo, el momento del parto.

En definitiva, debes saber que durante las dos primeras semanas nuestra amiga se alimentará de la misma forma en la que venía haciéndolo hasta ahora. 

¿Y la actividad física?

Será ella quien con su comportamiento vaya dándonos indicios de sus necesidades en este sentido. En un principio no debemos aislarla ni alterarle sus rutinas; los paseos y los juegos pueden seguir formando parte de su vida siempre que el veterinario no nos indique lo contrario.

La cosa cambia alcanzada la tercera semana. Porque es a partir de entonces cuando ella puede empezar a experimentar náuseas que le acarreen vómitos. Esto traerá una consecuencia aparejada, la pérdida de apetito, de ahí que sea tan importante la guía del especialista. Porque, evidentemente, no todos los embarazos son iguales.

Avanzando en el tiempo, entre el mes y medio y los dos meses, deberemos empezar a suministrarle una mayor cantidad de comida que ¡ojo! le dividiremos en un mayor número de porciones. De esta forma ayudaremos al buen desarrollo físico de las crías y, a la vez, facilitaremos los procesos digestivos de la mamá.

Los momentos más delicados

Cuando el parto se avecina nuestra amiga, de forma natural, rehusará comer habitualmente 12 horas antes. Además, su temperatura descenderá un grado en ese periodo de tiempo. Debemos ponerle a su alcance agua fresca, que ella misma nos demandará debido al alto grado de hidratación que va a precisar por el esfuerzo al que ha de hacer frente.