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¿Qué hacer cuando una perra tiene un embarazo psicológico?

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© Shutterstock

No debemos quedarnos de brazos cruzados. El embarazo psicológico es muy común que se produzca y te contamos en este post cómo debes afrontarlo junto a ella.

Por Ismael G. Cabral

Ambos tenéis un problema

Ya te hemos contado en Wamiz en qué consiste un embarazo psicológico y cuáles son las razones que llevan a que se produzcan. Ahora vamos a ser mucho más concretos y prácticos. Tu perra se ha creído que está embarazada. La situación puede ser desesperante y muy estresante. ¿Qué podemos hacer?

A pesar de que un embarazo psicológico (también llamado, pseudogestación o pseudociesis) no es ninguna patología ni enfermedad, siempre es motivo de alarma, especialmente por aquellas personas que se enfrentan a este caso por vez primera.

Alrededor del 60% de las perras no esterilizadas lo padecen alguna vez en su vida, según datos del Consejo Andaluz de Colegios Veterinarios. Incluso, en los estados más avanzados del mismo, hay perras que pueden presentar contracciones uterinas idénticas a las que se experimentan en un parto real.

¿Cómo ayudar a mi perra con embarazo psicologico?

Como en tantas otras circunstancias lo primero que debemos hacer es poner la situación en conocimiento de nuestro veterinario para que este nos dé las directrices necesarias para que nuestra amiga lo aborde sin secuelas para ella.

Pero hay algunas acciones sencillas que debemos tener en cuenta y poner en práctica, como la de dar más cariño del habitual a nuestra amiga, ya que el embarazo psicológico le afecta mucho a nivel psicológico y ella debe sentir que nosotros estamos ahí, con ella, a su lado.

Debido al estrés y a la agitación, el animal se mostrará más cansado de lo habitual. Y no es el momento para largas caminatas ni planes extraordinarios. Lo mejor es no alterar su rutina y reconvertir las salidas en paseos más cortos de lo normal. 

Evitar la depresión

Sin embargo, y aunque pueda parecer contradictorio, no sería mala idea pasar más tiempo fuera de casa, en otro lugar, para intentar que ella se vaya desapegando de ese cachorro ficticio que ha tomado como suyo y que, generalmente, puede ser un peluche cualquiera. Pero nunca, nunca, debemos arrebatárselo repentinamente; esto podría causar al animal un durísimo periodo depresivo.

Finalmente estaremos pendiente del posible desarrollo de leche en las mamas. Esto podemos hacerlo distrayéndola cuando ella se obsesione con su succión, así estaremos frenando también la segregación de prolactina.