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¿Por qué mi perro le ladra a unas personas y a otras no?

perro ladrando advice © Unsplash

Averiguamos las razones que mueven a tu perro a ladrar a determinadas personas. Los perros sienten emociones y por eso reaccionan de modo distinto con los humanos de su entorno. Indagamos sus motivos.

Por Jose Manuel Cano

A mi perro no le gustan algunas personas

Seguramente te lo habrás preguntado alguna vez. Tu perro parece que la tiene tomada con ciertas personas y no entiendes por qué. Camina por la calle tranquilamente y se cruza con decenas de humanos a los que parece ignorar por completo cuando, de repente, comienza a ladrarle sin aparente sentido a una persona al azar que pasea junto a él. ¿Por qué lo hace? 

Existen muchas especulaciones sobre este asunto. No es la primera vez que el dueño justifica los ladridos de su perro en una determinada manía personal que su amigo canino tiene hacia alguien. Otras teorías, mucho más místicas, apuestan por una sensación infinitamente espiritual y aseguran que el perro es capaz de captar el aura de la gente y por eso ladra a las malas personas, lo cual es incierto. También hay otros, quizás más acertados, que advierten que el perro ladra porque ‘huele’ el miedo de ciertas personas. 

En Wamiz, hemos tenido a bien indagar en el asunto y para ello hemos consultado con un veterinario de referencia, Felipe Vázquez Montoto, del Centro CatDog, quien no da la clave de estos ladridos selectivos que tanto nos cuesta entender. "A los perros les ocurre lo mismo que a las personas. Hay gente que te cae mejor y otra que te cae peor. Pues a ellos igual. A los perros hay personas que no les resultan simpáticas, por así decirlo”. 

De acuerdo, hemos resuelto una gran duda. Se confirma nuestra sospecha de que el perro ladra a personas que le inspiran desconfianza o aversión, pero… ¿por qué tiene ese sentimiento? La pregunta resulta del todo lógica y propicia porque no es la primera vez que el perro ladra a una persona que no ha visto jamás en su vida. 

“¿Que por qué lo hace? Pues puede obedecer a olores, a la forma de andar, a la forma de expresar de las personas, a su expresión corporal...”, nos apunta Felipe Vázquez. Los perros tienden a ser muy territoriales y muchas veces simplemente ladran a personas que no conocen, sobre todo cuando invaden su espacio de seguridad, por así llamarlo. No obstante, existen casos en los que sus ladridos se deben a otras causas que abordaremos con más detenimiento para que puedas comprenderlo mejor. 

El olor

Como ya sabes, los perros tienen un sentido muy agudo del olfato, por lo que determinados olores de las personas, quizás imperceptibles para ti, despiertan en él un sentimiento de aprensión o recelo simplemente por el hecho de ser distinto al del resto. Recuerda que para el perro el olfato es más importante incluso que la visión, por lo que su subconsciente se guía principalmente en función del olor. Así, si el perro gruñe o ladra con vehemencia a una persona que pasea junto a ti puede ser porque su olor le recuerda al aroma de una persona que le supuso una amenaza en el pasado, de ahí la suspicacia que le hace sentir.

Recuerdos del pasado

Algunas personas se convierten en auténticos individuos aterradores para los perros por un hecho puntual que no olvidarán jamás. Nuestros amigos caninos tienen memoria y no olvidan fácilmente. Les ocurre con otros perros y también con las personas. Ese compañero canino con el que siempre se pelea cuando se cruza con él por la calle, ese determinado perro de raza al que ni se acerca porque uno similar ya le dio un buen susto en su juventud, ese vecino que siempre le hace rabiar… son muchas las situaciones en las que puede apreciarse cómo el perro evoca acontecimientos pasados y podemos encontrar justificación en su comportamiento.

Si el dueño es quien ha criado al perro desde su nacimiento conocerá perfectamente los miedos y fobias de su amigo. Si por el contrario, lo adoptó cuando ya no era un cachorro, tendrá que presuponer algunas de sus actitudes porque desconoce si en el pasado vivió capítulos que le causaron sufrimiento. En este sentido, el mejor y triste ejemplo lo tenemos con los perros que fueron maltratados por sus anteriores propietarios. Ganarse la confianza de estos seres requiere mucha constancia, amor y cariño. Cuesta lo suyo hacerles olvidar que, por suerte, no todos los humanos son tan malvados como quienes les maltrataron. 

Por miedo propio

El miedo es otra de las causas frecuentes en los ladridos perrunos. Normalmente, esta conducta se debe a una socialización diferente por parte del perro, es decir, suele ocurrir con perros especialmente protegidos por sus dueños que no socializaron convenientemente en una edad temprana. Son los perros que no se expusieron a demasiadas personas, animales y estímulos cuando fueron cachorros. Es por ello que ahora parece que cualquier cosa les da miedo. 

Del mismo modo, también hay perros que actúan con temor y de forma miedosa con gente conocida por el hecho de haber vivido una experiencia traumática con otras personas. Aquí volvemos a hablar de trauma por maltrato y ya sabemos que tenemos que tener un poco de paciencia para ganarnos su confianza y asumir que esa desconfianza siempre vivirá con él. 

Y cuando ‘huelen’ el miedo humano

Es una de las teorías que se a priori se presumen más absurdas y descabelladas, pero nada más lejos de la realidad, son ciertas. Y es que su explicación tiene mucho fundamento. Los perros tienen sus capacidades olfativas y auditivas muy desarrolladas y es por ello que rápidamente son capaces de identificar a una persona miedosa

Quienes temen a los perros liberan una serie de hormonas -especialmente cuando se cruzan con ellos-, y estas hormonas inevitablemente alteran el olor corporal. Evidentemente, este aroma distinto es totalmente imperceptible para el resto de la humanidad, pero no para los perros. Su tremendo olfato les permite identificar la alteración de su fragancia natural humana, de ahí que se diga que huelen el miedo. 

Además, una persona miedosa adopta casi de forma inconsciente una postura defensiva que también es fácilmente detectable por parte del animal. Lo curioso de esta situación es que los perros no ladran para fomentar y promover el temor a la persona de por sí miedosa, sino porque les estresa esta postura defensiva por parte del humano.

Ellos quieren hacer ver que no les gusta que tengas miedo y a la vez quieren ahuyentar cualquier tipo de ataque por parte de la persona que adquiere una postura defensiva y que ellos consideran de lo más hostil 

No siempre están enfadados cuando ladran

A pesar de todo, muchas veces tendemos a asociar el ladrido del perro con su enfado, y no tiene que ser así siempre. Los perros se comunican ladrando, por lo que expresan innumerables emociones a través de sus ladridos, no solo ira y desagrado. Cierto es que su lenguaje es bastante simple, pero el perro también puede ladrar por alegría, por frustración, por temor, por juego, incluso por simple aburrimiento… y por supuesto por rabia o tristeza.   

Solemos pensar que los perros ladran a las personas que no les agradan, pero muchas veces también lo hacen para captar la atención de estas personas. Quieren recordar que están ahí e invitan a jugar y a recibir cariño. En estos momentos se distingue perfectamente la expresión de felicidad en tu amigo canino. Mueve la cola, abre la boca, se deja acariciar y coloca sus orejas hacia atrás. 

“El ladrido es solo una forma de comunicación y no sabemos exactamente qué quiere decir al ladrar. Sí se puede interpretar emoción dependiendo del tipo de ladrido (enfado, alegría, miedo...), pero exactamente no sabemos qué quiere decir al ladrar, nos apunta Felipe Vázquez al respecto. 


Para identificar qué quiere decir cada ladrido de nuestro peludo, hay que prestar atención a su expresión facial. Un perro enfadado nos comunicará su estado de ánimo con otras actitudes y posturas, como gruñir, enseñar los dientes, rascarse, olfateo del suelo, pupilas dilatadas, inmovilidad con el cuerpo notablemente rígido…

En ocasiones, el perro ladra solo a una persona o a algunas personas que suelen frecuentar tu casa porque consigue un ‘premio’ de estas personas. Esos amigos o familiares que le dan comida o le regalan una golosina para hacer que el perro deje de ladrar. Aquí se atisba un adiestramiento erróneo e inconsciente por parte de estas personas. El perro ha asociado el acto de ladrar con percibir algo que le interesa y agrada.

¿Cómo controlar sus ladridos selectivos?

Lo primero que debes hacer es identificar la razón por la que el perro ladra a estas personas aparentemente al azar. Hay algunos que, por experiencias traumáticas pasadas, ladran a ciertas personas simplemente porque les recuerda su forma de vestir o andar. 

Si el perro observa un movimiento brusco o intuye algo que no le gusta en una persona -su olor, el color de su ropa como cuando lleva una prenda reflectante, por ejemplo-, ladrará de modo amenazante para avisar del peligro potencial. Además, si alguna vez ha ladrado a un desconocido y tú le has acariciado para intentar calmarlo, es posible que hayas reforzado sin querer su conducta negativa.

Una vez identificada la causa o las causas, llega el momento de actuar. Ante todo, debes saber que erradicar este comportamiento es relativamente sencillo pues se trata, ante todo, de relajar al perro y desviar su atención:

  • Sácalo a pasear todos los días y déjalo que se relacione con todas las personas, animales y estímulos del entorno. Un perro satisfecho y con ejercicio físico diario no tiene tantas ganas de ladrar.

  • Frecuenta los parques de perros, donde es más fácil que se relacione con otros perros y sus dueños. Su confianza se incrementará a pasos agigantados.

  • Si observas que el perro ladra a una persona en concreto, haz porque esta persona se acerque y venza ese rechazo. La persona en cuestión deberá acercarse y, sin mirar fijamente al animal, ofrecerle su mano para que le huela con total tranquilidad y bajo tu supervisión. 

  • Si aprecias que el perro le ladra a todas las personas que visten con chaqueta o sombrero, por ejemplo, vístete tú mismo con una chaqueta o con la prenda que crees que le causa rechazo y hazle entender así que no tiene nada que temer.

  • Invita a personas a tu casa y hazle socializar con humanos desde muy corta edad.

  • No apartes a tu perro ante la presencia de otros perros.

  • Jamás cojas en brazos a tu perro. Humanizar a tu amigo canino es uno de los peores errores que puedes cometer en cuanto a su educación.

  • Cuando ladre, no le riñas ni lo atemorices. Recuerda que ladrar es su forma de expresarse, su lenguaje, y no puedes quitarle eso.

  • Cuando ladre, mejor agáchate y adopta una postura sumisa, no le mires a los ojos y, con total tranquilidad y firmeza, dile que se tranquilice o desvía su atención con otra orden para que la ejecute: que se siente, por ejemplo.

  • Espera a que deje de ladrar y una vez pasado un minuto sin ladrar, felicítalo.

  • Si no deja de ladrar, sujeta con la mano un ‘premio’, muéstraselo e insiste en que se tranquilice. Cuando lo  haga y deje de ladrar durante al menos un minuto, dale el premio y le felicitas.