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10 enfermedades comunes de los gatos domésticos: ¿cómo detectarlas y prevenirlas?

enfermedades comunes de los gatos domesticos

Gato enfermo en el veterinario con un collar isabelino

© Shutterstock Sophie McAulay

La alergia, la otitis o la conjuntivitis son algunas de las enfermedades más comunes que puede padecer tu gato. Hablamos con un experto sobre ellas, el mismo que subraya que para prevenirlas es indispensable acudir al veterinario y cumplir con el calendario de vacunas y desparasitación. 

Por José Manuel Cano

Actualizado el

Es inevitable que nuestros gatos estén 'pachuchos' alguna vez. Por muy bien que vivan y por muchos cuidados que les dispensemos, la enfermedad puede llamar a la puerta de vez cuando y hay que estar preparados para combatirla.

''No hay que asustarse. Todos nos ponemos malos alguna vez y no se acaba el mundo. Con nuestros amigos felinos ocurre los mismo'', aseguran los expertos. 

¿Qué hacer si mi gato se pone malo?

La responsabilidad máxima del propietario es vacunar al gato y cumplir con las visitas al veterinario, para evitar cargos de conciencia y prevenir ciertas enfermedades felinas. 

Ahora bien, nunca está de más conocer los síntomas de ciertas patologías, de las enfermedades más comunes de los gatos que viven bajo nuestro resguardo para saber cómo actuar en caso de contagio y cómo prevenirlas. 

 

¿Cómo saber qué tipo de enfermedad tiene mi gato?

Para tratar el tema de la prevención, la detención y el tratamiento de las enfermedades más comunes de los gatos domésticos hablamos con Felipe Vázquez Montoto, licenciado en Veterinaria y Biología del Centro Veterinario Cat & Dog, que nos enseña algunas claves para reconocer y adelantarnos a la dolencia.

"Se pueden identificar ciertos síntomas, pero el consejo primordial es acudir al veterinario. Únicamente un especialista puede distinguir una patología y actuar en consecuencia", advierte.

''Existen ciertas 'pistas' para reconocer que nuestro gato no es el de siempre. Son cosas que se notan. Si vemos que el 'pequeño' está desganado y tiene pocas ganas de juego, si ha perdido el apetito y está quedándose muy delgado, si ha dejado de beber agua... es evidente que algo está ocurriendo'', subraya el experto. 

Y añade: ''Ni que decir tiene si apreciamos tos, vómitos, diarrea, cambios de aspecto en la orina o dificultades respiratorias, por ejemplo. Entonces, la llamada al veterinario para concretar una cita es prioritaria''. 

Probablemente no será nada grave, pero hay que cerciorarse cuanto antes. Cualquier síntoma extraño e inusual requiere un chequeo médico urgente, pero el propietario puede actuar de inmediato comprobando:

  • Temperatura: La temperatura natural es ligeramente superior a la humana, entre 38 y 39 grados, aunque lo ideal es que sea un veterinario quien le coloque el termómetro. 
  • Ritmo cardíaco: Para tomar el pulso de un gato, el propietario debe colocarlo en posición horizontal, en estado de relajación, y encontrar su 'latido' en alguna de sus patas traseras, justo en la zona de la ingle. Un gato sano debe marcar entre 110 y 120 pulsaciones por minuto. 
  • Boca: El cuidador puede examinar dientes y encías. Si aprecia que tienen un color amarillento o que tiene muy mal aliento, algo no está yendo del todo bien.

"Enfermedades hay muchas, tanto en gatos domésticos como en callejeros, y normalmente son las mismas", recuerda Vázquez.

A continuación abordaremos las diez que más se repiten entre nuestras mascotas de interior para que un cuidador sepa cómo reconocerlas, prevenirlas y cuidar de su mascota desde el minuto cero. 

Gato enfermo en el veterinario ©Shutterstock PRESSLAB

Enfermedades comunes de los gatos domésticos

  1. Alergia
  2. Gripe
  3. Conjuntivitis
  4. Otitis
  5. Panleucopenia felina
  6. Rinotraqueítis
  7. Peritonitis
  8. Cistitis idiopática felina
  9. Virus de inmunodeficiencia felina 
  10. Cáncer

1. Alergia en gatos

Los gatos pueden padecer alergias estacionales, igual que las personas.

Los síntomas se manifiestan a través de:

  • Tos
  • Estornudos
  • Mocos
  • Dificultades variadas a la hora de respirar
  • Picores
  • Ojos llorosos

Lo primero que hay que hacer es reconocer el causante de la alergia, que puede ser alimentaria -en cuyo caso habrá que controlar su dieta y descubrir qué alimento le sienta mal-, o ambiental. Los 'culpables' en este campo son muy variados, desde alérgenos que se respiran (moho, polen, polvo, humo del tabaco...) hasta pulgas o alérgenos de contacto como jabones, lanas, aerosoles del hogar, productos químicos o de limpieza, collares antipulgas... 

Los tratamientos son diversos y variados, dependiendo de la causa de la alergia. Desde antibióticos o antinflamatorios hasta modificaciones en la dieta y el comportamiento.

''La mayoría de estas alergias se solucionan de forma satisfactoria'', afirma el veterinario.

2. Gripe en gatos: cómo detectar y tratar la enfermedad

Los síntomas con los que se presenta son muy parecidos a los de la alergia: el gato tiene los ojos llorosos y la nariz congestionada y con mocos. Además, también presenta un cuadro de tos y estornudos. 

''Aunque esté vacunado contra la gripe, el gato puede contagiarse'', subraya el biólogo. 

Existen remedios caseros para curar el resfriado:

  • Limpiarle la mucosidad
  • Aplicarle vaselina en la nariz
  • Asegurarte de que beba mucha agua

Aunque lo más recomendable es que acudas al veterinario. Él te dará muchos consejos y le recetará unos antibióticos específicos y aptos para la raza de tu gato.

Además, durante la visita a la clínica quedará descartada otra dolencia que suele confundirse con la gripe felina: la bronconeumonía. El gato presenta los mismos síntomas (ojos llorosos, mucosidad, tos e incluso úlceras en la boca), y esta enfermedad consiste en una inflamación de los bronquios y los alvéolos pulmonares, también producida por un virus.

3. Conjuntivitis en gatos

Es una de las enfermedades más típicas de los gatos de interior y puede aparecer a cualquier edad. Evidentemente, el propietario del felino debe examinarle los ojos habitualmente.

''Si lagrimea y le aparecen muchas legañas probablemente padezca conjuntivitis. El gato suele presentar los ojos muy enrojecidos y los párpados inflamados'', apunta el profesional andaluz. 

Esta es una patología muy molesta para ellos y el mejor remedio es la higiene constante.

La conjuntivitis no deja de ser una inflamación de la membrana que recubre el ojo y el interior del párpado. Se puede dar por infecciones oculares, por alergias, por otras enfermedades -normalmente las que afectan al sistema respiratorio-, por la suciedad del medio ambiente, por traumatismos o por problemas genéticos. 

  1. Hay que evitar que el gato se frote los ojos porque esto le agravará la irritación.
  2. Hay que limpiarle la zona con suero fisiológico y una gasa esterilizada.

El veterinario podría recomendar un antiinflamatorio, pero tanto las curas como la vigilancia son básicas en esta molesta afección. El gato puede llegar a perder la vista si no se actúa con disciplina.

Gato enfermo en el suelo ©Shutterstock Watchara Tongnoi

4. Otitis

Esta dolencia es una inflamación del conducto auditivo muy común en los gatos, tanto cachorros como adultos, que les produce mucho dolor.

Normalmente, aparece a consecuencia de parásitos, hongos o bacterias. ''Es importante que examines sus orejas de tu gato de vez en cuando y compruebes que no tienen secreciones de ningún tipo'', aconseja el veterinario. 

La otitis comienza a manifestarse con la presencia de cerumen marrón oscuro y seco. Es fácil de reconocer, pues notarás que tu gato intenta rascarse con mucha frecuencia y que está incómodo.

El tratamiento de la otitis es de lo más simple. ''Únicamente consiste en la aplicación de una pipeta antiparasitaria'', señala el experto.

Y añade: ''Eso sí, no lo dejes pasar porque, aparte de ser muy molesta y dolorosa, la otitis puede traer consecuencias más graves como la perforación del tímpano e incluso la pérdida total de audición''.

5. Panleucopenia felina

Es una enfermedad vírica muy común entre los gatos jóvenes, de hecho llega a ser mortal en cachorros.

El virus, muy contagioso y resistente, se multiplica por el tubo digestivo y la médula ósea. La infección se origina por contacto directo con las heces de un gato infectado o por contagio indirecto en un entorno u objeto contaminados, como el cuenco de comida o la propia cama del animal.

Los síntomas son palpables: 

  1. Vómitos
  2. Diarrea
  3. Fiebre
  4. Hipotermia
  5. Deshidratación
  6. Poco apetito
  7. Rechazo de la comida.
''El gato parece estar deprimido'', asegura Montoto.

Para detectar la presencia del virus, el veterinario realizará un análisis fecal. 

A esta enfermedad también se le conoce como moquillo felino, enteritis o gastroenteritis infecciosa.

El tratamiento se sustenta en la hidratación intravenosa y los antibióticos. También se pueden administrar fármacos para detener los vómitos.

Los animales infectados deben aislarse de otros animales y hay que tener especial cuidado con la limpieza cuando entramos en contacto con un felino enfermo. El virus que la ocasiona puede resistir en el medio ambiente hasta un año.

6. Rinotraqueítis

Es una enfermedad respiratoria corriente en los gatos y muy contagiosa que a veces ocasiona la muerte, y en muchos otros casos, deja secuelas permanentes.  

La dolencia se manifiesta en síntomas respiratorios acompañados de lagrimeo y abundante mucosidad nasal y suele darse con más asiduidad en gatos cachorros. 

Los síntomas se presentan en forma de catarros con fiebre, estornudos, mocos, tos, pérdida de apetito...

La mayoría de los animales afectados se restablecen -siempre que reciban el tratamiento adecuado-. 

El virus se transmite por las secreciones de animales enfermos y a través de comederos, bebederos y ropa. 

La mejor prevención para esta afección es la vacunación.

7. Peritonitis

La peritonitis es una dolecnia infecciosa causada por un virus llamado 'coronavirus' que se manifiesta en fiebre, anorexia, aumento del volumen del abdomen y acumulación de líquido. 

En las personas, la peritonitis es una inflamación del peritoneo, la membrana que cubre las vísceras abdominales; en gatos, es una inflamación de los vasos sanguíneos. 

''Normalmente acaba siendo mortal, sobre todo en gatos jóvenes'', afirma Montoto. 

Si sospechas que tu felino sufre una peritonitis, acude rápidamente al veterinario para que confirme o descarte este extremo. 

La mala noticia es que esta patología no puede curarse. Su tratamiento es meramente paliativo y se centra en prevenir otras infecciones. 

8. Cistitis idiopática felina

También denominada cistitis intersticial. Es una patología relativamente frecuente en gatos y que es particularmente dolorosa y, en ocasiones, difícil de diagnosticar.

La afección se produce en el sistema urinario y suele afectar a gatos ya entrados en edad.

La enfermedad consiste en la formación de minerales que obstruyen el conducto urinario, lo que genera dolor al orinar, mucha sed, ausencia total de micción, lamido de la zona urinaria, vómitos y orinar en distintos lugares sin ceñirse a la caja de arena. 

''No hay ningún estudio que certifique la eficacia de ningún fármaco en el tratamiento. Lo que sí podemos hacer es paliar los síntomas para intentar mejorar el estado del gato durante los 5-8 días en los que sufre esta patología. El gato tendrá que seguir una dieta especial. Los cuadros de cistitis no obstructiva se resuelven por sí solos en aproximadamente una semana'', señala el veterinario.

9. Virus de inmunodeficiencia felina 

El FIV, el equivalente al VIH en los gatos, es una inmunodeficiencia que daña el sistema inmunológico del gato, lo que le incapacita para combatir otras patologías.

Este virus "se transmite a través de la saliva y es como un SIDA felino que afecta a su sistema inmune", nos explica Felipe Vázquez.

El virus llega a consecuencia de una mordedura entre gatos. Se trata de una enfermedad de evolución lenta, pero es irremediablemente mortal porque no tiene cura, tratamiento, ni vacuna, solo remedios paliativos.

El virus de la leucemia felina se transmite por contacto directo, también a través de la saliva, y puede darse por mordeduras o por el lamido reiterado entre gatos.

"La leucemia es 'prima-hermana' del virus de la inmunodeficiencia felina. A diferencia de los humanos, la leucemia nace de un virus y desencadena en un cáncer que normalmente es mortal"explica Vázquez.

La infección se produce en situaciones que comportan cierta agresividad (mordiscos o luchas) o en intercambios de fluidos corporales relacionados con contactos sexuales. Otras secreciones -respiratorias, heces u orina-, también pueden ser infecciosas, aunque en menor medida.

Los signos y síntomas de la infección del virus de la leucemia felina son bastante variados e incluyen pérdida de apetito, deficiencias en el pelaje, infecciones de la piel, la vejiga y el tracto respiratorio, enfermedades bucodentales, convulsiones, pérdida de peso...

El virus produce una gran cantidad de trastornos inmunológicos y cancerosos, que desencadenan la muerte del gato en un tiempo máximo de entre dos y tres años. No se conoce ninguna cura para la infección de este virus.

Las vacunas son el mejor seguro de vida para el gato

Vacunar a nuestro gato es el método preventivo más eficaz para evitar la aparición de cualquier tipo de enfermedad. Es cierto que no es del todo infalible porque siempre pueden presentarse contratiempos de salud, pero es totalmente obligatorio y necesario.

Existen graves enfermedades que pueden evitarse con una simple visita al veterinario. Hay que dejarse guiar por las recomendaciones del especialista, tanto en el número de vacunaciones como en las fechas en las que cada vacuna debe ser recordada.

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