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¿Un gato puede tener alergia? ¿Cuáles son las más comunes?

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© Shutterstock

Por estos motivos tienen alergias alimentarias los gatos. Descubre cuáles son los son síntomas y cómo tratarlo.

Por Jose Manuel Cano

¿Cómo saber si mi gato es alérgico?

Por supuesto que un gato puede tener alergia, de hecho se trata de una de las patologías más comunes en nuestros amigos felinos, sobre todo en adultos mayores de siete años, salvo las alergias alimentarias, las cuales pueden aparecer en cualquier momento de su vida. Hoy nos metemos de lleno en este problema que afecta a nuestros compañeros de vida y lo hacemos concienciados de la importancia de conocer este trastorno para que los dueños sepan cuáles son las más comunes, sus síntomas y cómo tratarlas.

Para ello, en Wamiz hemos tenido la ocasión de charlar sobre este tema con varios expertos en la materia. En primer lugar hablamos con el veterinario Juan José López López, de la Clínica Trauvet, que nos pone en situación y, de paso, nos detalla algunos sabios consejos. "Claro que un gato puede sufrir una alergia. Los primeros síntomas que vemos, y además rápidamente, es que el gato se rasca en demasía y de forma compulsiva, es como si no supiera hacer otra cosa que rascarse, todo el tiempo igual. Algunas personas creen que puede hacerlo por manía, pero no es así, estamos ante una alergia clarísima. Veremos que al gato se le caerá el pelo o apreciaremos zonas de su cuerpo en las que éste ha desaparecido, también puede exteriorizarse a través de una dermatitis", nos adelanta. 

En este sentido, el veterinario y biólogo Felipe Vázquez, del Centro Veterinario CatDog, nos comenta además los síntomas que, según su experiencia, se repiten con más frecuencia en el ámbito de los gatos domésticos. "La pérdida de pelo, las descamaciones, cualquier tipo de alopecia, picores, pústulas, heridas... casi todas las enfermedades cutáneas comienzan con la misma sintomatología".  

¿A qué son alérgicos los gatos?

Los gatos pueden padecer alergias estacionales, igual que las personas. Los síntomas se manifiestan a través de tos, estornudos, mocos y dificultades variadas a la hora de respirar, aunque también se pueden apreciar en su piel, cuando el gato se rasca mucho o le lloran los ojos.  

Lo primero que hay que hacer es reconocer el causante de la alergia, que puede ser alimentaria -en cuyo caso habrá que controlar su dieta y descubrir qué alimento le sienta mal-, o ambiental

Los 'culpables' en este campo son muy variados, desde alérgenos que se respiran (moho, polen, polvo, humo del tabaco...) hasta pulgas o alérgenos de contacto como jabones, lanas, aerosoles del hogar, productos químicos o de limpieza, collares antipulgas...  Los tratamientos son diversos y variados, dependiendo de la causa de la alergia. Desde antibióticos o antinflamatorios hasta modificaciones en la dieta y el comportamiento. La mayoría de estas alergias se solucionan de forma satisfactoria.

Síntomas comunes

Un gato sufre una alergia cuando su sistema inmunológico se activa ante ciertas sustancias que le rodean en su ambiente y comienza a identificarlas como peligrosas. La sintomatología es de lo más variada. Estornudos, tos, picazón en la piel, clapas, abrasiones, pérdidas de pelo, secreciones, ojos llorosos, infecciones en los oídos, vómitos, diarreas... si adviertes cualquiera de estos signos debes llevarlo al veterinario.

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El humo del tabaco es uno de los posibles causantes de la alergia felina.

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Sin embargo, hay ocasiones es las que no es tan sencillo detectar una posible alergia. Se han dado casos en los que la patología ha permanecido 'oculta' y no se ha identificado hasta que el gato presenta una tos muy severa y frecuente e incluso sufre un tipo de sarpullido. Es vital detectar la alergia a tiempo porque se trata de una molestia que puede llegar a ser mortal si no se detiene como es debido.

El veterinario realizará un análisis de sangre, un raspado de piel o un test de alérgenos para salir de dudas. "En primer lugar hay que conocer qué tipo de alergia tiene el gato. Para ello lo ideal es un análisis sanguíneo. Con este método se sabe e identifica rápidamente la alergia y se elige la mejor estrategia para combatirla", nos explica Juan José López. 

Una estrategia preventiva

Sin embargo, también puedes seguir una estrategia preventiva para identificar qué causa la alergia si quieres ahorrarte el coste de un análisis sanguíneo. "Un análisis de sangre cuesta entre 200 y 300 euros. Muchos dueños prefieren evitar este pago e intentan identificar la causa de la alergia con el método ensayo-error. El objetivo es evitar es alérgeno. Siempre hay cosas en casa que podemos hacer para dar con lo que está matando a estornudos a nuestro gato".

Es posible que sea un alimento el que provoca la reacción. En este caso, si sospechamos que se trata de una determinada comida, debemos darle uno por uno los alimentos y esperar a ver si reacciona ante alguno de ellos. "Cambiar el pienso es una estrategia de lo más común en estos casos. Ahora bien, el análisis sanguíneo identifica rápidamente y sin margen de equivocación dónde está el problema. El laboratorio te dice a lo que es alérgico sin ninguna duda", recuerda Juanjo López. 

Del mismo modo, en casa también debemos retirar o eliminar todos aquellos objetos que creamos que pueden estar dañando su salud. Posteriormente, iremos introduciéndolos uno por uno.

Se puede tratar de una planta, de un producto de limpieza, del humo del tabaco...

Aún así, las pruebas deben realizarse siempre bajo la supervisión del veterinario. "Es una prueba que consiste en el ensayo y el error hasta identificar la causa", comenta López López. De lo contrario, pueden aparecer problemas o deficiencias nutricionales; o puede que tu gato tenga otro problema que requiera un tratamiento distinto.


Factores agravantes

Aunque la sintomatología es tan diversa como relativamente identificable a primera vista, existen una serie de factores externos que recrudecen el problema en ciertos momentos de la vida del animal. 

Si el gato es alérgico al polen, la primavera será una época difícil porque será entonces cuando más cantidad de alérgeno entrará en contacto con el felino. No será difícil caer en la cuenta de que tu amigo de cuatro patas está bastante peor en esta estación del año. Un excesivo calor o la presencia de elementos que susciten estrés al gato afectado también contribuirán a que empeore la alergia.

Igualmente, la asociación con otras alergias u otras enfermedades tampoco ayudarán. Es más, lo raro es que el alérgico solo lo sea por una sola causa. El gato alérgico es muy sensible y lo normal es que combine distintas afecciones. Es muy común encontrarse con un gato alérgico al polen y también a un alimento en concreto. Si además entran en juego otras enfermedades, el cóctel ya es explosivo. Esto deja a los felinos más débiles y con el sistema inmunológico bajo mínimos. En el caso de infecciones cutáneas, el gato se rascará aún mucho más, es decir, el picor será causa y también consecuencia.

Alergia alimentaria

Las alergias a los alimentos son las más comunes. De hecho están detrás en más de la mitad de los diagnósticos confirmados por picores excesivos en gatos. Al contrario que el resto de alergias, que se dan mayormente en gatos adultos, éstas pueden aparecer a partir de los cinco meses, aunque en la gran mayoría de los casos se dan entre los 2 y los 6 años de edad.

Un pequeño inciso: hay que distinguir entre una alergia y una intolerancia alimentaria. Estas últimas pueden ocasionar diarrea o vómitos, pero no significa que el gato sea alérgico Por suerte, las alergias derivasas de la alimentación pueden ser erradicadas con una dieta libre de alérgenos. El síntoma principal es el picor cutáneo y, por consecuencia, la pérdida de pelo y el rascado compulsivo. 

Varios estudios han demostrado que existen algunos ingredientes que son más propensos a causar alergias. En los gatos, los más comunes son la carne de vaca, el cordero, el marisco, el maíz, la soja, los productos lácteos y el gluten de trigo. "La alergia alimentaria también se origina en la ingesta de pollo, cereales y otros nutrientes derivados del pienso-​​​​​​", afirma Juan José López.

Dermatitis atópica o alergia de piel

El gato puede desarrollar alergias ambientales o alimentarias que le puede producir enrojecimiento de la piel.
Existen múltiples causas, ya sea porque ha comido algo en mal estado o por sustancias ambientales como los ácaros o el polen, pero el caso es que pueden aparecer alergias que irritan o descaman su piel. Si aprecias que tu gato se rasca de forma compulsiva, que se toca con las patas y se  frota mucho en las áreas que presentan picazón, es probable que sufra una alergia de piel y conviene que acudas al veterinario, que le realizará pruebas para determinar el origen del problema.

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El gato puede desarrollar alergias ambientales o alimentarias que le puede producir enrojecimiento de la piel

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A la hora de explicar el problema a un especialista, no hay que olvidar contarle los comportamientos 'extraños' que has apreciado en tu gato últimamente, la época del año en la que le ves más molesto con los picores o cuándo comenzaron a aparecer. Existen casos graves en los que el veterinario recomienda realizar una prueba cutánea para encontrar la causa exacta de la reacción.

Lo normal, no obstante, es que realice un análisis fecal para buscar la presencia de parásitos internos y que tome una muestra del interior de las orejas para verificar las señales de ácaros u otros huéspedes. En este caso, es importante recordar la dieta que ha seguido el gato para aislar el alimento que le causa la alergia.

Si el responsable del trastorno es un alimento, probablemente el animal presentará también signos de malestar gastrointestinal

La alergia ambiental suele darse cuando el minino ha estado expuesto en repetidas ocasiones a un alérgeno que le ha causado reacción. Ocurre cuando, además de rascarse, pierde también mucho pelo.

Dermatitis alérgica por pulgas (DAPP)

La dermatitis alérgica por pulgas también es muy común en los gatos. La apreciamos claramente cuando aparecen pápulas costrosas en la parte dorsal de su cuerpo, extendiéndose hacia el cuello y el abdomen, con alopecia secundaria y pelos rotos. Existen 15 alérgenos distintos en la saliva de ese tipo de insectos que pueden provocar una reacción en los felinos. Solo una mordedura es suficiente para desencadenar ese tipo de  síntomas. 

"En estos casos desparasitar previamente es sumamente importante", nos comenta el experto veterinario consultado. Es fundamental implantar un control de las pulgas a todos los niveles, tanto sobre el animal como en el medio ambiente (cama, casa, alfombras, establos...).

Alergia ambiental

La sensibilidad a los contaminantes del medio ambiente, el polen y el estrés pueden causar ataques de asma en los gatos. "Las alergias ambientales normalmente están causadas por los pólenes de cualquier árbol, los ácaros, las gramíneas, el tabaco... y normalmente se exterioriza en el asma del felino", explica Juan José López. Para el alivio a corto plazo, el veterinario prescribe normalmente medicamentos que abrirán los conductos respiratorios del animal. Para el tratamiento a largo plazo, se utilizan corticosteroides.

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La sensibilidad a los contaminantes del medio ambiente, el polen y el estrés pueden causarles ataques de asma

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La cortisona y los esteroides son muy utilizados cuando la causa de la alergia es el polen. Los antihistamínicos se pueden utilizar, pero funcionan mejor de forma preventiva. En caso de picazón en la piel, se pueden emplear suplementos de ácidos grasos y algún champú que puede ayudar a prevenir la infección cutánea.

Tratamientos

Ante todo, hay que tener presente que no existe una medicación milagro que cure por completo una alergia. El gato ya será alérgico de por vida, no lo olvides. No obstante, se recurre normalmente a antialérgicos específicos una vez que se ha diagnosticado el problema. El tratamiento a seguir dependerá del tipo de alergia que padece el gato. 

  • Para alergias alimentarias: Estamos ante el tratamiento más complejo. El veterinario le inyectará antihistamínicos y recomendará una comida especial hipoalergénica. Estos piensos contienen nutrientes que no producen alergias en los gatos y, lo normal en estos casos, es apreciar una mejoría considerable en sus síntomas pasadas unas dos semanas. En estos casos, el veterinario suele prescribir esta dieta hipoalergénica de por vida.

  • Para alergias a las pulgas: El veterinario debe proporcionarle una medicación para aliviar la alergia y un antipulgas para eliminarlas cuanto antes, tanto en el propio gato como en su entorno. Además de desparasitarlo, se utilizará igualmente un jabón especial para bañarle y asearle. El objetivo es calmar los picores y ayudar a recuperar la salud de su piel. 

  • Para alergias al plástico: Ocurre con relativa frecuencia que los gatos son alérgicos a algunos materiales plásticos con los que se fabrican los comederos y bebederos que utilizan. Esta alergia se detecta porque los problemas cutáneos y capilares se concentran en la zona de la cabeza, la cara y más concretamente el morro. Evidentemente, lo primero será retirar estos recipientes y proporcionar unos de acero inoxidable, vidrio o porcelana. El gato necesitará una medicación adecuada, igualmente.

  • Para alergias a ciertos hábitos humanos: El humo del tabaco, los perfumes, el olor de ciertos productos de limpieza, la acumulación excesiva de polvo en casa... es posible que la alergia del gato esté causada por algún hábito de lo más cotidiano y casero. Aquí el problema también lo tienes tú. Deja de fumar, cambia de colonia o limpia la casa más a menudo. Mantener el ambiente limpio, fresco y saludable no solo será mejor para tu gato, también para ti. Además, el veterinario deberá proporcionar la medicación necesaria para ayudar a la remisión de la alergia. 

  • Para alergias a los propios humanos: Este caso se complica un poco más. A veces los gatos sufren alergias por culpa de la caspa o las descamaciones de la piel de las personas con las que comparten territorio. Aquí el veterinario recetará un tratamiento antialérgico para el felino, aunque el dueño también tendrá que poner de su parte en su aseo personal procurando limpiar la casa lo máximo posible.

Prevención total

Tal y como nos recuerda Juan José López a modo de epílogo, "la vacuna es científicamente el mejor método para combatir la alergia", aunque no podemos terminar sin descubrir unos pequeños consejos que minimizarán los riesgos de exposición de tu gato a alérgenos sin identificar.

En primer lugar, apuesta por un alimento de alta calidad. Dale a tu gato un suplemento alimenticio con ácidos grasos que le proporcionará propiedades antiinflamatorias y mejorarán la calidad de su piel y pelo. No le des de comer y beber en un recipiente de plástico. Utiliza mejor acero inoxidable o vidrio en sus cuencos y limpialos con regularidad.

Y por último, cepilla el pelo de tu gato con mimo, lava la ropa de cama con detergente hipoalergénico en agua caliente, utiliza productos para combatir las pulgas y llévalo regularmente al veterinario para tener un control total de la situación.