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Gatos mayores: Etapas, síntomas y cuidados

gatos mayores foto gato anciano advice
© Shutterstock

Se considera un gato mayor a partir de la edad de 7 años, aunque los signos de vejez no suelen observarse hasta los 10 años. 

Muchos factores influyen en la longevidad del animal, como la raza, el estilo de vida, alimentación, control de medicina preventiva, presencia de patologías, etc. Un gato mayor -también conocido como geriátrico- se encuentra dentro de un grupo de riesgo en la población felina al contar con un sistema inmunitario más debilitado, y por lo tanto, de ser más susceptible de padecer ciertas enfermedades. Debemos adaptarnos a sus nuevas necesidades y prestar atención a los posibles síntomas que manifieste.

En el siguiente artículo,  te ayudaremos a reconocer cuando tu gato se adentra en la edad anciana y te aconsejaremos sobre los cuidados especiales que necesita. ¡Vamos allá!

Por Rodríguez Paula

Síntomas en gatos mayores

Podemos conocer que nuestro gato alcanza la etapa de gato mayor o anciano porque, alrededor de los 10 años (también puede ser antes o después de esta edad) comienza a disminuir su nivel de actividad, deja de saltar e interesarse por muchos estímulos que antes le llamarían la atención, alarga sus periodos de siesta e incluso está más irritable. También, podemos notar que es más sensible a los cambios y se estresa fácilmente, por ejemplo, ante la entrada de un nuevo miembro en la familia o con la redistribución de los muebles de la casa. 

Además, la etapa senior/vejez en gatos suele predisponer a ciertas enfermedades, como son la enfermedad renal y de vías urinarias (por ejemplo, cistitis), enfermedad periodontal, diabetes, hipertiroidismo, tumores o demencia. Los gatos presumen de ser animales que suelen ocultar los signos de enfermedad, es decir, o no manifiestan síntomas o estos son muy leves, y cuando queremos darnos cuenta, nos encontramos con la enfermedad en un estado muy avanzado.

Por esta razón, queremos resaltar la importancia de realizar visitas periódicas al veterinario, para llevar un control de su estado de salud también en esta etapa. 

Cómo reconocer los síntomas de un gato mayor (anciano)

Para que puedas reconocer los cambios que sufren los gatos mayores, presta atención a la siguiente lista con los síntomas más frecuentes: 

  • Pérdida de apetito. Con la edad, los gatos pueden adoptar un apetito caprichoso, o la dieta ofrecida no es la adecuada. También puede indicarnos un malestar general, por lo que rechaza comer. 

  • Pérdida de peso. Debemos prestar mucha atención a este signo para valorar si se corresponde con una dieta deficiente o si se asocia a un problema de salud mayor. 

  • No quiere beber. Es muy importante mantener un buen estado de hidratación por lo que, si nuestro gato anciano rechaza beber, ofrécele comida húmeda y favorece el enriquecimiento ambiental. 

  • Pérdida de dientes. Suele cursar con enfermedades en la cavidad oral que producen mucho dolor y, por ello, reducen el apetito en el animal. También puede estar asociado a enfermedades sistémicas graves como un fallo renal. 

  • Comportamiento alterado. Un gato geriátrico puede volverse más irritable, puede estresarse con facilidad, puede cursar con pérdida de visión y audición y/o mostrar demencia (conocida como Síndrome de Disfunción Cognitiva). También puede mostrar agresividad a causa del dolor que provocan ciertas enfermedades (artritis, artrosis, hipertiroidismo, etc.)

Cuidados especiales de un gato mayor (geriátrico)

Conociendo los cambios que va a experimentar un gato geriátrico y viendo el incremento de la sensibilidad a padecer ciertas patologías, es indudable la necesidad de ofrecer unos cuidados especiales a nuestro querido abuelito. Entre las nuevas medidas a adoptar nos encontramos:

1. Alimentación

Debemos adaptar la dieta a su etapa senior y para ello, existen multitud de piensos indicados para esta nueva condición. 

La dieta debe contener: 

  • Proteínas de calidad (aunque en cantidad moderada).

  • Bajo aporte calórico. 

  • Bajo contenido en fósforo para prevenir la formación de cálculos renales y rica en calcio, para prevenir el desgaste óseo (sobre todo en hembras). 

  • Alimentos ricos en vitaminas que sean antioxidantes. 

  • Gran aporte de fibra óptimo para prevenir el estreñimiento. 

No obstante, si nuestro gato padece alguna condición médica como insuficiencia renal, diabetes, hipertiroidismo, obesidad, etc. debemos ajustar la dieta a esta condición, además de tener en cuenta la edad. 

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2. Bebida

Es frecuente que el gato mayor beba muy poca cantidad de agua, por lo que debemos estimularlo ya que la deshidratación puede ser la peor enemiga para un gato. Si tu abuelito no quiere beber, introduce en su dieta comida húmeda (en lata o pouch) para dar un aporte extra de hidratación. También ofrece agua limpia y fresca durante todo el día.

Por otro lado, el enriquecimiento ambiental es vital para un gato anciano, una buena idea dentro de este ámbito es colocar agua en formato fuente. Suele funcionar muy bien ya que, ver agua correr, los estimula a beber. Si de vez en cuando pillas a tu gato bebiendo del váter o bidé, quizás nos esté mandando señales de que quiere beber de una fuente en movimiento. 

3. Enriquecimiento ambiental

Aunque ya lo hemos mencionado brevemente, para un gato geriátrico es fundamental el enriquecimiento ambiental. Debemos evitar que sufra estrés, ya que puede poner en riesgo su salud, para ello podemos adoptar ciertas medidas:

  • Proporcionar áreas de descanso cómodas y en lugares que tu gato considera como espacios seguros.

  • Comida de calidad y agua ad libitum. Recomendamos cambiar los bebederos a formatos de agua en movimiento (fuente, chorro).

  • Ofrecer espacios a distintas alturas, con un acceso fácil. Suele gustarles tener un rincón cerca de una ventana.

  • Colocar distintos areneros en diferentes rincones de la casa. Estos deben ser de fácil acceso, así como extremar su higiene para que nuestro gato siempre se encuentre cómodo a la hora de realizar sus necesidades. 

  • Ofrecer catnip o feromonas para relajar el ambiente.

  • Evitar fuentes de estrés como cambios en su entorno o introducción de nuevos miembros en la familia, de forma drástica.

  • Ofrecer juguetes interactivos y entretenimiento. Agradecerán que pasemos tiempo con ellos llenándolos de mimos. 

4. Control médico

Por último, pero no menos importante, un control veterinario de forma periódica es fundamental para asegurar el buen estado de salud de nuestro gato geriátrico. Debemos realizar chequeos médicos frecuentes, que incluyan examen físico y analíticas sanguíneas. También comprobar el estado de salud de las vías urinarias con análisis de orina y otras pruebas complementarias. Además, un veterinario sabrá aconsejarte sobre cualquier problema que se presente, proporcionándote las herramientas necesarias para hacerle frente.