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¿Es peligrosa la torsión gástrica en perros?

Torsión gástrica en perros advice
© Shutterstock

El síndrome de dilatación-torsión gástrica en perros, conocido con las siglas “DVG” es un problema frecuente en las clínicas. Se trata de un síndrome muy grave que debe tratarse con extrema urgencia ya que la vida del perro corre peligro. Aprende de qué se trata, qué factores predisponen a padecerlo, sus síntomas y el tratamiento adecuado.

Por Rodríguez Paula

Qué es la torsión gástrica en perros

La torsión gástrica en perros se trata de un proceso en el que el estómago se llena de gases en exceso (junto con líquido y/o comida). Esto produce una dilatación exagerada hasta llegar un punto en el que los ligamentos que anclan el estómago no pueden soportar la tensión por lo que gira sobre su propio eje, provocando la torsión. Esto produce mucho dolor en el animal, además de suponer una urgencia extrema, ya que si ocurre la torsión, la circulación sanguínea se verá comprometida y muchos tejidos se quedarán privados del paso de la sangre, llegando a necrosarse. 

Aunque puede ocurrir en todos los perros, son los perros de razas grandes, con tórax profundo, los más predispuestos, tales como Gran Danés, Braco de Weimar, San Bernardo y Pastor Alemán. Otros factores que predisponen a que ocurran son los siguientes:

  • Es más probable en animales delgados.

  • La edad. Perros adultos-viejos son más predispuestos, aunque se han descrito casos en perros jóvenes.

  • La velocidad a la hora de comer. Perros que comen muy rápido sin masticar y con ansiedad.

  • Dieta seca (pienso) y grandes volúmenes de comida.

  • Beber mucha agua muy rápido, ingiriendo a la vez gran cantidad de aire.

  • Comer en abundancia antes de hacer ejercicio.

Síntomas de torsión gástrica en perros

En un perro que está sufriendo de torsión gástrica podremos observar los siguientes síntomas. 

  • Observamos el abdomen hinchado y duro. Al perro le duele cuando tocamos y al tacto nos recuerda a un balón de baloncesto. 

  • Al principio puede estar inquieto porque siente molestias, no sabe qué hacer ni cómo colocarse, se huele los flancos y vocaliza por dolor. Con el tiempo ese estrés cambiará a apatía, depresión y estado letárgico.

  • Náuseas, ya que trata de expulsar el contenido del estómago, pero este se encuentra obstruido por la torsión. Si ocurre algún vómito puede incluir sangre y restos de comida no digerida.

  • La dilatación del estómago presiona fuertemente el diafragma y con ello, los pulmones. Esto puede provocar dificultad a la hora de respirar, ya que se limita el espacio disponible en el tórax.

  • Signos de anemia. Debido al bloqueo de sangre a nivel del estómago, la circulación periférica se verá comprometida por lo que observaremos las mucosas de la encía y ojos de color pálido. Incluso si la falta de oxígeno es notable (al no poder respirar y no poder oxigenar correctamente los tejidos), el perro puede adquirir, poco a poco, una coloración azulada (cianosis). 

Es de vital importancia atender cuanto antes un caso de DVG, ya que el tiempo corre en nuestra contra y las complicaciones son muchas.

Tratamiento de la torsión gástrica en perros

Lo primero que debemos hacer es, con cuidado y sin mover en exceso a nuestro perro, acudir al veterinario de urgencia. Una vez allí, le administrarán fluidos intravenosos y sedación para mantener controlado al animal. También realizarán la descompresión gástrica, que no es más que la liberación del contenido del estómago a través de una sonda. Todo ello para aliviar la presión y reducir la dilatación del estómago. 

Inevitablemente, el animal precisará cirugía para estabilizar el estómago. Se trata de una cirugía que conlleva muchos riesgos ya que, dependiendo del tiempo que haya pasado, el tejido interno estará más o menos afectado. Si el estómago ha estado torsionado por mucho tiempo, la circulación sanguínea se habrá estancado y habrá ocurrido necrosis. Por esta razón, “destorsionar” el estómago supone un riesgo de que ocurra un shock. Y es que la acumulación de toxinas por las células muertas y el tejido necrosado volverá al torrente sanguíneo de forma abrupta y provocará un fallo multiorgánico y, por consiguiente, la muerte. 

En cualquier caso, es una cirugía que hay que realizar y aunque el pronóstico es reservado, finalmente puede resultar satisfactoria. Además de girar y colocar el estómago en su posición correcta, será necesaria una gastropexia que se refiere a la fijación del estómago a las paredes abdominales mediante suturas. De esta forma no habrá peligro de que se vuelva a torsionar.

Tras la cirugía el perro precisará un tratamiento médico de control que incluirá antiinflamatorios, antibiótico, protectores de estómago y dieta blanda, durante al menos dos semanas. Además de tranquilidad y actividad física limitada.

La torsión gástrica en perros es un proceso grave y que precisa atención profesional urgente. Aunque hay factores genéticos que predisponen a sufrir GVD, hay otros que, como propietarios, podemos regular. Si te preocupa que tu perro sufra una torsión gástrica, acude a tu veterinario para que te aconseje sobre cómo manejar su alimentación y demás factores de riesgo.