Collar o arnés para tu perro, ¿cuál es la mejor opción?

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Muestrario de collares en una tienda de mascotas.

Escoger entre un collar o un arnés para tu perro depende de muchos factores, desde el tipo de perro, nervioso o tranquilo, hasta su tamaño o pelaje

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Pasear con tu perro por la calle puede ser algo de lo más rutinario, incluso agradable. O se puede convertir en toda una odisea: tu perro ladra ante cualquier estímulo, pega tirones caminando o ante otro perro, o resulta que es él quien te pasea a ti. El problema de esto gira entorno a tres pilares fundamentales: elegir entre collar y arnés, el tipo de correa y su manejo, y lo más esencial, darle una buena educación. En este reportaje nos centraremos en el primero.

Los que se estrenan en la aventura de tener perro es raro que no hayamos pasado por diferentes tipos de collar y arnés. Porque, además, seguro que te has cruzado con el entendido de turno que te dice que el collar asfixia al perro cuando tira; o al otro entendido, que te dice que el arnés le hace daño al tirar en las sus axilas o pecho. Y como quieres lo mejor para tu perro, pruebas de esto y de aquello y acabas teniendo de todo un batiburrillo en el armario. Lo que ignoras que ese ir probando al tun tun, sin ningún tipo de pauta para tu perro, no sirve de nada: el perro se habitúa en una o dos semanas y vuelta a empezar.

Collar vs. Arnés

Entonces, ¿cómo elijo entre collar o arnés? “Todos generan algún daño en el perro, aunque sea por el menor roce del collar o arnés sobre la piel del perro”, afirma Sergio Tallón, adiestrador de perros en Senda Canina. Probablemente, si tienes un perro que no para quieto por la calle te hayan recomendado alguna vez usar un collar de pincho o ahogo, algo sumamente peligroso para tu perro, especialmente si no sabes usarlo. Dañan la tráquea del perro, generan heridas superficiales… “Aparte de las malas asociaciones que sea crean en el animal”, dice Tallón. Por ejemplo, si tu perro ve a un niño y le pegas el tirón llevando ese collar que le hace daño, el perro acabará asociando los niños a ese dolor.

Por otra parte, un collar normal también genera algo de daño en el cuello, como los mencionados anteriormente, “o incluso si el dueño no sabe usarlo, puede generar problemas en las cervicales del perro. El tirón daña mucho el cuello del perro”, explica Sergio.

Elegir entre collar o arnés para tu perro puede ayudarte en su paseo.
Un paseo perruno que se convierte en una locura. ¿Quién se siente identificado?

En lo que respecta al arnés, “si hablamos de arneses antitirones o de trabajo, son arneses que coartan el movimiento del perro. Es decir, generan más limitación en los hombros del perro. Está bien para empezar a trabajar con un perro para que no tire de la correa –continúa Sergio–, pero si se usa de forma continua puede generar problemas articulares y de movimiento: el perro puede andar mal, haciéndose daño, y eso no es lo más adecuado”. ¿Qué suele ocurrir? El perro se acostumbra de alguna manera a ese malestar y cuando tiene el cuerpo hecho, vuelve a las andadas, vuelve a tirar de la correa.

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Además, el uso del arnés en el perro puede generar dermatitis, rozaduras, alguna herida superficial que “ya depende también un poco del tipo de perro. Es decir, los perros de pelo corto, como los beagles o boxers, a más contacto, más daño tendrá en la piel”.

Las ventajas del arnés

Para los que se decanten por un arnés, la mejor opción es un arnés en i griega (y), que vaya por debajo del pecho para que no coarte el movimiento del animal. “Es el que menos daña al perro porque cuando hay un tirón, la fuerza o la tensión se amortigua en el cuerpo del perro, el animal no se hace daño en un punto fijo como puede ser con un collar”, señala el adiestrador perruno.

Por el contrario, los arneses que cogen arriba, que se cogen en el lomo, “en un momento dado el perro puede tirar de la correa. Algunos perros cuando reciben un poco de tensión arriba, es decir, cuando tiras hacia atrás el perro lo hará hacia delante –indica Tallón– porque al final es una acción-reacción. La fuerza que puede hacer el perro al anclar las patas en el suelo es mucho mayor cuando ve un estímulo: saludar a alguien, otros perros… Los arneses antitirones son mejores en este sentido ya que anula ese reflejo, pero sin olvidar que cuentas con otro daño, que coarta el movimiento del perro”.

Este cachorro lleva un arnés en i griega (y).
Este cachorro lleva un arnés en i griega (y).

¿Cuál es mejor?

Utilizar un arnés bueno, usar el arnés en i griega (y), es lo que menos daño podría hacerle al perro. Ahora bien, también depende del carácter del animal. “Si usamos el arnés con perros inseguros, reactivos o simplemente que son un poco más brutos de la cuenta pueden convertir el paseo en un infierno”, indica el adiestrador de Senda Canina. Igual que los daños se amortiguan mejor sobre el perro, “el esfuerzo que puede provocar hacia ti lo hace con más energía, dado que la fuerza es mayor. Por ejemplo, cuando un perro reacciona ante otro, le ladra o se tira a atacarle, controlarlo con ese arnés puede ser más difícil. El perro puede generar mayor tracción y usar el propio empuje de su cuerpo para acercarse a su objetivo”, advierte.

Por ello, para este tipo de perros, Sergio Tallón recomienda decantarse por un collar. “Con el collar controlas mejor el foco de atención del perro. Si otro perro ladra al tuyo o viceversa y reaccionar, al mover al perro con el collar, ya sea fijo, ancho, de nailon, de cuero, es mucho más fácil que el perro cambie porque le estás girando la cabeza respecto a su foco de atención que es el otro perro”. A nivel comportamiento el collar es mucho mejor que el arnés para manejar este tipo de situaciones en perros inseguros o reactivos.

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Un collar ancho, de cuero, la opción más recomendada.
Un collar ancho, de cuero, la opción más recomendada.

Para otros perros

Incluso para los perros que no tienen ningún tipo de problema Sergio aconseja también usar un collar, en concreto “un collar ancho, de cuero, gordo que amortigüe bien esa tensión que se puede llevar en el cuello el perro en un momento dado, es mucho más fácil manejar la cabeza de tu perro así”. En cambio hay personas que se sienten más cómodas con un arnés porque dice que su perro no tira. “Depende de cada perro. Por ejemplo, un mastín de un año que quiere jugar con cada perro que se cruza, es más complicado controlarlo con un arnés”.

Al hilo, para los cachorros Tallón recomienda el uso del arnés en i griega (y), que vaya por debajo de su pecho para que no se coarte nada su movimiento. “La idea es que el cachorro vaya lo más natural posible. Hay que tener en cuenta que el perro ahí está en su etapa de desarrollo y crecimiento de sus huesos y articulaciones”.

Una niña y su perro pasean por el campo.
Una niña y su perro pasean por el campo.

La educación, fundamental

Tanto si tu elección es collar o arnés lo ideal es compatibilizar todo ello con una educación canina. “Lo realmente importante es que el perro aprenda a no tirar de la correa, o mejor dicho, a caminar tranquilo, que le sea natural pasear con correa sin problemas”, asegura el de Senda Canina. Por su experiencia, se ha encontrado clientes con todo un muestrario de collares y arneses. “No existe el arnés o el collar milagroso, lo esencial es la educación que le des al perro. Puedes ir probando, cambiando, pero en cuanto el perro se habitúe, volverá a las mismas. La educación y constancia son primordiales”.

Un collar ancho acompañado de una correa de unos 2 o 3 metros y una buena educación, puntos que desarrollaremos en próximos capítulos, es la combinación perfecta que nos recomienda Sergio Tallón para disfrutar que tanto perro y humano disfruten del paseo perruno.

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Redactora. En ocasiones le pongo voz a los pensamientos de mi perra, Chufa. Si algún día le da por hablar seguro que entraría en bucle: jugar, pelota, calle, jugar, calle, comer, comer, calle... y en ese orden. Sí, me tiene loca.