Esta gatita no podía crecer, hasta que una mujer decidió intentarlo con ella y cambiarle la vida.

En agosto de 2017, la pequeña Kiwi arribó al Chatons Orphelins Montréal necesitando atención médica.

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Ella fue abandonada por su madre, una gata salvaje, y encontrada sobre un bloque de concreto.

Chatons Orphelins Montréal

Una mujer de buen corazón vio a la gatita tumbada afuera y completamente sola. Luego de esperar sin éxito a su madre, ella la tomó y condujo por una hora hasta el equipo de rescate de Montreal para buscarle la ayuda que tan desesperadamente necesitaba.

Kiwi tenía poco más de una semana de nacida, pero pesaba tan solo 160 gramos. La trataron por una infección ocular y la colocaron en un hogar de crianza temporal para que pudiera ser chequeada las 24 horas del día.

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“Su desarrollo fue lente. Kiwi tuvo que ser alimentada con jeringa, pues tenía problemas para comer“, dijo su rescatista.

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En los días siguientes, y a pesar de su estricto horario para las comidas, Kiwi no creció en lo absoluto. Su condición era muy preocupante. Su mamá temporal, Erica, estaba determinada a ayudar a la pequeña a hacerse más grande y fuerte.

Con la ayuda de suplementos, alimentándose cada dos horas y tras varias noches en vela, Kiwi comenzó a mostrar progresos.

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