¿Sabes por qué tu perro te lame?

perro por que lame
Un perro lame la oreja de su humano.

Seguro que alguna vez te has preguntado por qué tu perro te lame. Existen varias razones, dependiendo del perro y de la situación

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Recuerdo que los primeros meses tras adoptar a Chufa, simplemente sentir su hocico húmedo en mi piel no me agradaba. Así que imagina el hecho de que me lamiera la cara: ni lo contemplaba. No me importó nunca sentir su lengua de cachorro en las manos al darle de comer o al acariciarle, pero la cara… no lo veía. Al ir forjando nuestro vínculo con el tiempo, la cosa cambió. Los mal llamados “besitos” están presentes en nuestra vida porque una acaba por comprender por qué tu perro te lame.

3 razones por las que tu perro te lame

Conocerás a perros muy besucones, y perros que pasan de lamer ni a personas ni a otros perros. Igual que están los humanos a los que no les gusta nada que su perro ni le huela; o el otro extremo, que se dejan hacer una lavado de cara a base de lengüetazos. El educador perruno Sergio Tallón, de Senda Canina, nos habló recientemente de las cosas que a los perros no les gustan de nosotros, como los abrazos o cortarle el olfateo durante un paseo. Ahora nos desarrolla por qué tu perro te lame.

Comienza de cachorro

Los perros pueden lamer por diferentes motivos y en momentos distintos. Pero el primero de ellos se remonta a cuando son cachorros. “El lamer, primeramente, es un comportamiento que los perros generan de cachorros. Chupan a la madre cuando son bebés para que ella les regurgite la comida. Esa es su función principal, lamer para conseguir alimento”, explica el de Senda Canina.

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Tres cachorros de golden retriever felices.

Para obtener información

Cuando llegas a casa, nada más abrir la puerta se asoma ese hocico que quiere olisquearte de cabo de rabo. Igual que esa es una de sus formas de averiguar eso de “¿qué has hecho todo este rato?”, los lametones también influyen. “Lamerte le sirve al perro para sacar información como “dónde has estado”, “de dónde vienes…”. La boca, la cara es una fuente de información para ellos y por eso tienen la necesidad de lamernos”, explica Sergio Tallón.

Los mal llamados “besitos”

Como decía al principio, a estas alturas de la película de Chufa y mía los “besitos” están presentes. Como en la foto principal, los humanos interpretamos esos lametones en la cara o en la oreja como besos, pero no es del todo así. “Lo que muchas veces mal entendemos por “besitos”, son señales de apaciguamiento, de relación o afectivas”, aclara el educador canino. “El perro te puede lamer la cara cuando, por ejemplo, ha hecho algo mal. Al regañarle o ponerte serio el perro te lame la cara como señal de “vale, no quiero problemas”. Quiere calmar la situación”.

Lamerte es una de las formas que tiene el perro de sacar información.
Lamerte es una de las formas que tiene tu perro de sacarte información.

¿Es bueno o malo?

Los perros de hoy “son todos cachorros eternos y acaban por convertir aquello de chupar a la madre –el primer punto comentado–, en señales afectivas hacia nosotros. El hecho de que tu perro te lama o no la cara es algo muy personal, tanto por parte del perro como de la tuya. Es decir, “hay perros que son muy lametones, y otros que no lo son nada. Cada perro tiene sus estrategias para sacar información”, expone Tallón. Habrá perros que solo con olerte sabrán dónde has estado y no les hace falta lamerte para ello. O que optan por otras señales de apaciguamiento antes de chupar la cara.

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Hay personas a las que les preocupa que su perro le lama en la cara, en especial zonas como la boca. “Si tu perro está desparasitado, vacunado y controlado veterinariamente, que tu perro te chupe la cara no es un problema, afirma el de Senda Canina. Es una cosa muy de cada uno, desde personas a las que les da mucho asco hasta gente a la que les gusta o lo tolera. En cualquier caso, en lo que hace hincapié Sergio es que “hay que dejarle claro al perro si se lo permites o no para que él sepa cómo comportarse y no marearlo”.

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Redactora. En ocasiones le pongo voz a los pensamientos de mi perra, Chufa. Si algún día le da por hablar seguro que entraría en bucle: jugar, pelota, calle, jugar, calle, comer, comer, calle... y en ese orden. Sí, me tiene loca.