Adoptar perro o gato: ¿qué mascota encaja mejor en tu vida?

Un cachorro y una cría de gato juegan al aire libre.
Un cachorro y una cría de gato juegan al aire libre.

Elegir entre adoptar un perro o un gato es una decisión que hay que tomar con calma: implica una importante responsabilidad y vivirán una media de 10 años. Te damos estos consejos para aclarar tu elección

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¿Alguien en la sala está pensando en adoptar un perro o un gato? Quizás seas más de perros, más de gatos o incluso de los dos. Puede que nunca hayas tenido ningún trasto de estos revoloteando por casa y te invadan las preguntas. Las dudas pueden ir desde qué perro o qué gato encaja mejor en tu vida, cuántas veces hay que sacar un perro a la calle a diario; hasta cuáles son las necesidades de un gato, pasando por qué collar o qué arnés es el mejor para tu perro. Para aclararte un poco las ideas, desde Wamiz hemos hablado con Marisa López Leyva, veterinaria con más de 20 años de experiencia.

Horarios y economía

Antes de meterte en esta aventura, lo primero que hay que plantearse es si tu situación familiar, económica y tus horarios te permiten tener un perro o un gato en casa. E importante, en el caso de una familia es fundamental que todos los miembros estén de acuerdo y comprometidos con el animal. “Ya sea perro o gato, ambos estarán a nuestro lado una media de 10 años. Por desgracia, hay muchos casos de abandono animal que se producen por tomar una decisión precipitada”, recalca la veterinaria que insiste en que una mascota no es ningún capricho.

La economía también influye. Tener un perro o un gato en casa, igual que implica una responsabilidad, conlleva una serie de gastos: veterinarios, ya sean las vacunas de rigor, enfermedad o algún imprevisto; gastos de alimentación; comprarle algún juguete para que tenga la mente activa y su cama para dormir. Además, has de involucrarte con el animal, valorar el tiempo que pasará solo o acompañado, el tiempo de juego que puedes dedicarle, y en el caso de los perros, pasear al aire libre de forma habitual. Todos son puntos relevantes para crear un vínculo entre animal y ser humano.

Un gato se entretiene con un juguete.
Un gato se entretiene con un juguete.

Vivir en un piso no es excusa

A partir de esta base, escoger entre un perro o un gato básicamente dependerá de la preferencia de cada uno. Al igual que decidirse entre un perro de raza o uno que sea cruce, animales que son más resistentes a las enfermedades “porque no hay patologías asociadas a la raza, como la displasia de cadera en el pastor alemán o el labrador”, señala Marisa López. En lo que respecta a los gatos, el carácter independiente de los felinos hace que sea más fácil para las personas que “tienen poco tiempo o que son más caseras”, comenta la veterinaria. Las necesidades de los gatos son distintas: no hay que sacarlos a pasear, pero sí limpiarles su arenero, peinarlos si son de pelo largo y jugar con ellos.

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Y cuántas veces habrás escuchado, o incluso dicho, el argumento de “vivo en un piso y me da pena tener ahí a un perro”. Si todos tuviéramos que vivir en una casa con jardín para tener una mascota, a saber cómo estarían las cifras de abandono. Donde viva uno no es excusa, ahora bien es importante tenerlo en cuenta para las necesidades del animal. Es decir, si vives en un piso Marisa recomienda tener perros de tamaño pequeño y carácter tranquilo. En general, “cualquier perro se puede adaptar a un espacio reducido”, aclara la veterinaria. Lo único que un perro más grande o más activo necesitará que sus paseos sean más largos, soltarlo para que desfogue energía y mayor ejercicio, como llevarlo de cuando en cuando al campo. Por supuesto, una casa con jardín facilita las cosas para ambas especies, pero ojo, “razas como el chihuahua se helaría de frío si tiene que dormir en pleno enero en un patio o un jardín en España”.

Un perro anciano y una cría de gato, en perfecta armonía.
Un perro anciano y una cría de gato, en perfecta armonía.

Cachorro o adulto

Si entramos ya en el tema de la edad, las personas mayores pueden escoger de compañero de vida a un perro adulto, tranquilo y preferiblemente de tamaño pequeño, para que a la hora del paseo sea más relajado, sin los tirones de un perro joven. En el caso de las familias suelen ser los más pequeños de la casa los que reclaman tener una mascota. Para los niños no hay nada mejor que crecer junto a un cachorro, ya que “les ayuda a fomentar el cariño, el respeto por los animales y a ser responsables con los cuidados y el compromiso que requieren”, asegura López Leyva.

Por otra parte, si eres deportista, te gusta salir a correr o ir en bicicleta, por ejemplo, para tu modo de vida encajaría cualquier perro activo como un podenco o un galgo. “Nada de pensar en razas braquicefálicas como el bulldog francés, el bulldog inglés o el carlino”, comenta la veterinaria porque estos perros suelen tener problemas respiratorios.

Un perro disfruta del campo.
Un perro disfruta del campo.

Merece la pena

Un cachorro despeluchado o un minino juguetón pueden encandilar con sus carantoñas nada más verlos. Quien tenga una mascota en casa, conoce la responsabilidad que implica un perro o un gato, incluso la infinita paciencia que hay que desarrollar en el proceso de educación porque, en el caso de los cachorros, pueden morder zapatillas, arañar paredes y sofás, entre otras travesuras.

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Sea un perro, sea un gato, sea de raza o sea cruzado el que elijas, tener un animal de compañía, asegura Marisa, “es una de mejores las experiencias. Cualquier pequeño sacrificio que hagamos por ellos será recompensado con creces. Si pensamos con la cabeza qué perro o gato nos conviene y somos responsables de nuestras decisiones, se convertirá en uno más de la familia”.

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Redactora. En ocasiones le pongo voz a los pensamientos de mi perra, Chufa. Si algún día le da por hablar seguro que entraría en bucle: jugar, pelota, calle, jugar, calle, comer, comer, calle... y en ese orden. Sí, me tiene loca.