Mientras buscaban garrapatas, descubrieron algo peor bajo su pelaje. ¡Qué horror!

¿Por qué alguien haría algo semejante?

Combo fue rescatado mientras vagaba por las calles de Atenas, Grecia. Pero cuando la organización Save A Greek Stray (Salva un Callejero Griego) examinó al pequinés, descubrió algo mucho peor que garrapatas: dos puntos de sutura donde solía estar su microchip. Según leyes del país, remover un microchip puede acarrear una enorme multa y la pérdida de la licencia del veterinario que lo haga.

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