Emociones en los perros

Hoy en día, podemos confirmar que los animales, entre ellos los perros, tienen necesidades emocionales. Esta sensibilidad es visible para nosotros por la manera en la que se expresan, lo que quieren comunicar y cómo reaccionan a nuestras emociones; todos estos elementos son importantes a la hora de establecer una relación saludable con tu mascota.

Una emoción es una respuesta mental intensa y transitoria a un estímulo ambiental. Es una experiencia mental subjetiva, y cada individuo puede experimentar la misma emoción de manera diferente a los demás al enfrentar el mismo estímulo.

Como la mayoría de los mamíferos, los perros sienten emociones, pero las expresan de manera distinta a los humanos. No es extraño ver fotografías tomadas por dueños de perros en las que sus mascotas expresan emociones negativas sin que los humanos se den cuenta. En ocasiones, las señales pueden ser sutiles, como vemos en esta famosa fotografía que se volvió viral precisamente por demostrar nuestra falta de entendimiento de las emociones caninas.

La toma retrata a un perro expresando su insatisfacción al ser capturado por un niño; es una situación peligrosa y no es momento para tomar una fotografía.

Por lo tanto, describiremos las emociones principales una por una (alegría, tristeza, miedo, asco, sorpresa y enojo), y las herramientas (postura, expresiones faciales y vocalización) que los perros utilizan para expresarlas.

Alegría

La alegría es una emoción esencial en el mundo de un perro. Es la característica de una especie social. Para poder formar y mantener grupos íntimos, las necesidades del grupo deben ser cumplidas. Para dar a conocer estas necesidades, cada individuo debe expresar su satisfacción o falta de satisfacción con respecto a las situaciones dadas. La alegría sirve para informar al grupo sobre la motivación y el bienestar de sus miembros. Es una emoción agradable de ver (por lo que es “contagiosa”), y estimulante para otros individuos, por lo que favorece interacciones positivas.

Los perros son famosos por sus efusivas demostraciones de alegría, que pueden llegar a ser excesivas, por ejemplo, cuando ven a sus dueños después de un largo período de ausencia. Un perro aislado por mucho tiempo acumulará frustración, y cuando su familia finalmente regresa, es hora de dejarlo salir: puede ser difícil calmarse, por lo que en ocasiones ocurren accidentes: orinar debido a la alegría, o un perro grande que haga más ruido y desastre que de costumbre.

En general, la alegría se representa con una postura de mirada hacia adelante, movimiento de la cola (y en ocasiones toda la parte posterior). La postura de un perro que busca jugar también manifiesta emoción y alegría. A menudo, estas posturas y expresiones se asocian con vocalizaciones que pueden variar desde quejidos hasta gruñidos ahogados en contexto juguetón para acompañar el lenguaje corporal descrito anteriormente. Todas estas son maneras en las que un perro puede expresar su alegría.

Puede que alguna vez hayas visto a dos perros que parecen atacarse uno al otro, aunque no es el caso; a pesar de las apariencias, este comportamiento corresponde con un juego, y sus vocalizaciones expresan la alegría de poder participar en su actividad preferida (ladrar a través de la puerta, que puede no ser comportamiento de juego normal, pero no nos corresponder juzgar eso).

Por lo tanto, la alegría es una emoción deseable e intuitiva, pero debes saber reconocer excesos y responder de acuerdo con la situación: si tu perro tiene momentos muy intensos de alegría, determina si sus necesidades fundamentales están satisfechas normalmente.

Tristeza

Esta emoción suele ser la opuesta a la alegría y es una manera de expresar incomodidad o angustia. Obviamente, es una emoción que debes vigilar, para poder responder y proveer a tu perro lo que le haga falta.

Se ha observado que las emociones opuestas se expresan con imágenes de espejo: las emociones positivas provocan movimiento de la cola, principalmente hacia la derecha (Quaranta et. al., 2007), así como movimiento de las pestañas hacia la izquierda (Nagasawa et al., 2013), mientras que el opuesto se cumple para las emociones negativas.

Es difícil medir la dirección del movimiento de la cola o las pestañas, pero existen otras señales más obvias que nos ayudarán a discernir: una postura encorvada con miradas furtivas hacia abajo, así como llevar la cola hacia abajo, son señales de tristeza.

Los perros pueden manifestar comportamiento patológico como depresión o invalidez aprendida, lo cual tiene como resultado que su comportamiento tienda a expresar primordialmente esta emoción ante un estímulo que debería ser motivador.

Asco

El asco es una emoción esencial para todos los animales con respecto a su comida. Esta emoción es causada por una aversión al objeto que la provoca, por lo que se relaciona fuertemente con el sentido del gusto y del olfato canino.

Esto permite a los animales reconocer los alimentos que forman parte de su dieta, y detectar comida dañada que no deben consumir.

No podemos decir que los perros sienten asco asiduamente, pues tienen una dieta de “carnívoro oportunista”, lo cual significa que no dudarán en comer comida de carroña o desechos de otras especies. Sin embargo, aunque disfrutan sabores que nosotros no podemos soportar, también presentan aversiones a aromas amargos como perfumes o cítricos, que pueden causar una reacción negativa en los perros.

Miedo

Probablemente la emoción más importante de reconocer en tu perro, pues es la que activa su organismo y su memoria: los eventos que ocurren en un contexto de miedo son importantes, y es difícil consolar a tu mascota.

El miedo es esencial para todos los animales, porque nos permite percibir peligro. El cerebro prioriza esta emoción por encima de otras porque, al enfrentar peligro, el animal debe concentrar toda su atención en generar la respuesta correcta: luchar o escapar. El pánico es miedo intenso que frecuentemente provoca una respuesta igual de intensa.

El miedo es contagioso: una sensación de miedo en los demás aumenta nuestro propio sentido de la ansiedad. Además, los perros son animales empáticos que absorben emociones grupales, por lo que la tensión generada por sus humanos los inquieta y tienen la tendencia a adoptar la misma tensión.

Los perros asustados adoptan una postura apoltronada, incluso supina, con su cola presionada contra su estómago; ocasionalmente con sus posaderas bajas. Sus orejas se derriten y la cabeza tiende a estar ladeada. Los perros aumentan la frecuencia de su respiración cuando están ansiosos.

Lo que necesitas entender para responder de manera efectiva ante un perro asustado: la mejor solución comienza por mantener la calma y adoptar una actitud neutral. El deseo de reconfortar a tu perro puede resultar en un comportamiento de protección, y esta actitud inusual refuerza el miedo del perro.

Sorpresa

La sorpresa es una emoción pasajera, que se manifiesta cuando un individuo descubre un estímulo (un objeto, sonido o aroma). Puede estar relacionada con novedad y originalidad del descubrimiento, o a su brutalidad, cuando el perro todavía no descubre la naturaleza del estímulo.

Por esta razón, la sorpresa puede tener un disparador positivo o negativo, todo depende del contexto. Intenta evitar la sorpresa que provoca miedo. La sorpresa que provoca alegría de inmediato tiene el mismo efecto en un perro que recibir un regalo tiene en un humano. Es muy posible sorprender a un perro jugando a las escondidas; esto provoca reacciones en su comportamiento que son similares a las de niños pequeños (en general, vocalizaciones y pisar con fuerza y con emoción).

Enojo

El enojo es una emoción que los perros expresan con naturalidad. Tal como la alegría y la tristeza, el enojo también es necesario en un ambiente grupal para asegurar que se mantenga en equilibrio, pues permite a los individuos manifestar su disgusto y resolver conflictos sin necesidad de pelear.

La habilidad de distinguir esta emoción es muy importante, para no confundirla con alegría causada por un evento emocionante. Muchos perros ladran o gruñen para llamar la atención de otros perros. El límite de esta definición no está definido claramente; así como un juego entre niños puede terminar en conflicto, dos perros que juegan de manera animada pueden terminar peleando y expresando rabia.

Por fortuna, los perros saben detectar esa diferencia mejor que nosotros, y generalmente otros perros responden al enojo adoptando comportamientos de calma, como lamer sus labios o acostarse sobre su espalda. Estos comportamientos generalmente reducen en enojo, por lo que son una respuesta automática para que el perro no sepa necesariamente por qué está enojado.

Los perros no buscan venganza ni guardan rencor, pues estas emociones son muy complejas para sus capacidades. Es común que dueños de perros interpreten ciertos comportamientos como rencor, pero los perros no conocen esta emoción; ellos expresan lo que sienten a medida que lo sienten. Si el contexto cambia y mejora, el enojo desaparece rápidamente.

Dr Stéphane Tardif
Veterinario y editor para Wamiz

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